lunes, 2 de febrero de 2026

Escuchar para comprender, comprender para transformar: el diagnóstico participativo como camino científico y ético

Introducción

En la investigación social, educativa y comunitaria, el diagnóstico constituye una etapa crucial para conocer la realidad que se pretende analizar o intervenir. Tradicionalmente, este proceso ha sido concebido como una actividad técnica, conducida por especialistas que observan, recogen datos e interpretan la realidad desde una posición externa. No obstante, esta visión ha demostrado limitaciones importantes, particularmente cuando se trata de comprender fenómenos complejos que involucran a personas, comunidades y procesos sociales vivos.

Frente a esta situación, René Muiños (2006) propone el diagnóstico participativo como una alternativa metodológica que replantea el sentido mismo de investigar. Desde esta perspectiva, el diagnóstico deja de ser un ejercicio unilateral y se convierte en un proceso colectivo de análisis, reflexión y construcción de conocimiento, donde las personas involucradas participan activamente en la comprensión de su propia realidad. Este artículo divulga y reflexiona en profundidad sobre los fundamentos, principios y aportes del diagnóstico participativo, destacando su valor científico, pedagógico y social.

El diagnóstico como proceso y no solo como instrumento

Muiños plantea que el diagnóstico participativo no debe entenderse únicamente como una técnica o un conjunto de herramientas, sino como un proceso continuo de conocimiento compartido. En este enfoque, el diagnóstico no se limita a identificar problemas, sino que busca comprender las causas, relaciones y significados que los actores sociales atribuyen a su realidad.

Esta concepción implica reconocer que el conocimiento no se produce únicamente desde la observación externa, sino que se construye a partir de la experiencia vivida, el diálogo y la reflexión colectiva. De esta forma, el diagnóstico participativo rompe con la lógica extractiva de la información y promueve una investigación más ética y comprometida.

¿Qué es el diagnóstico participativo?

Según Muiños, el diagnóstico participativo es un proceso sistemático mediante el cual una comunidad analiza su situación, identifica problemáticas, reconoce recursos y define prioridades a través de la participación activa de sus miembros. En este enfoque, las personas no son consideradas objetos de estudio, sino sujetos sociales con saberes, experiencias y capacidad de análisis.

El diagnóstico participativo se caracteriza por integrar el conocimiento técnico del investigador con el conocimiento empírico de la comunidad, generando una comprensión más rica y contextualizada de la realidad. Esta integración permite que los resultados del diagnóstico sean más pertinentes y socialmente significativos.

Fundamentos epistemológicos del diagnóstico participativo

El planteamiento de Muiños se sustenta en una concepción crítica del conocimiento, donde investigar implica interpretar la realidad desde dentro, reconociendo las múltiples voces que la conforman. Desde esta postura, el conocimiento no es neutral ni acabado, sino situado, construido y orientado a la acción.

El diagnóstico participativo parte del reconocimiento de que las comunidades poseen una comprensión profunda de sus propias problemáticas, aunque muchas veces esta no haya sido sistematizada. El rol del investigador, entonces, es facilitar procesos de organización, análisis y reflexión colectiva, más que imponer categorías externas de interpretación.

  • Principios que orientan el diagnóstico participativo

Muiños identifica una serie de principios que dan coherencia al diagnóstico participativo:

  • Participación consciente y activa

La comunidad participa en todas las etapas del diagnóstico, desde la identificación de problemas hasta la formulación de propuestas.

  • Horizontalidad en las relaciones

Se busca minimizar las jerarquías entre investigadores y participantes, promoviendo relaciones basadas en el respeto y el diálogo.

  • Contextualización de la información

El análisis considera las condiciones sociales, culturales, históricas y económicas del entorno.

  • Construcción colectiva del conocimiento

El saber emerge del intercambio de ideas, experiencias y reflexiones compartidas.

Estos principios convierten al diagnóstico participativo en un proceso profundamente educativo, donde aprender y conocer van de la mano.

Etapas del diagnóstico participativo

Aunque flexible, el diagnóstico participativo sigue una secuencia lógica que permite organizar el proceso de análisis:

1. Sensibilización y preparación

Se explican los objetivos del diagnóstico, se generan acuerdos y se promueve la participación informada de los actores sociales.

2. Recolección participativa de información

Se utilizan técnicas que favorecen la expresión colectiva, como reuniones comunitarias, mapas sociales, discusiones grupales y observación compartida.

3. Análisis colectivo de la realidad

La información se analiza de manera conjunta, identificando problemas centrales, causas estructurales y consecuencias

4. Priorización de problemáticas

La comunidad define cuáles problemas atender primero, considerando sus capacidades, recursos y contexto.

5. Proyección de acciones

El diagnóstico culmina con la formulación de propuestas que orientan la acción colectiva y la toma de decisiones.

Estas etapas refuerzan la idea de que el diagnóstico participativo no es un fin en sí mismo, sino un medio para la transformación social.

Aportes del diagnóstico participativo a la investigación científica

El diagnóstico participativo aporta a la investigación científica en múltiples niveles:

  • Genera información más rica y contextualizada.

  • Fortalece la validez social de los resultados.

  • Promueve la apropiación del conocimiento por parte de la comunidad.

  • Incrementa la sostenibilidad de las acciones derivadas del diagnóstico.

  • Reduce la distancia entre investigación y acción.

Muiños subraya que este enfoque contribuye a una ciencia más comprometida con la realidad social, capaz de producir conocimiento útil y significativo.

Dimensión educativa y formativa del diagnóstico participativo

Además de su valor investigativo, el diagnóstico participativo posee una fuerte dimensión pedagógica. El proceso mismo se convierte en un espacio de aprendizaje colectivo, donde las personas desarrollan habilidades de análisis crítico, diálogo y toma de decisiones.

Desde esta perspectiva, el diagnóstico participativo no solo produce conocimiento sobre la realidad, sino que fortalece capacidades sociales y organizativas, contribuyendo al empoderamiento comunitario.

Reflexión final

El diagnóstico participativo representa una forma distinta de concebir la investigación: una investigación que escucha, dialoga y construye junto con las personas. En contextos marcados por la desigualdad y la complejidad social, este enfoque ofrece una vía para generar conocimiento éticamente comprometido y orientado a la transformación.

Divulgar el diagnóstico participativo es reconocer que la ciencia cobra sentido cuando se construye colectivamente y se pone al servicio de la sociedad.

Referencia 

Muiños, R. (2006). El diagnóstico participativo. Editorial Universidad Estatal a Distancia



 

martes, 27 de enero de 2026

Cuando investigar exige integrar miradas: los métodos mixtos como respuesta a la complejidad del conocimiento

 


Introducción

La investigación científica contemporánea enfrenta un desafío central: comprender fenómenos cada vez más complejos, dinámicos y contextualizados. En este escenario, los enfoques tradicionales —cuantitativo y cualitativo—, aunque valiosos, resultan insuficientes cuando se utilizan de manera aislada. Frente a esta limitación, los métodos mixtos de investigación, desarrollados y analizados por Campos Arenas, emergen como una propuesta metodológica integradora, capaz de articular distintas formas de producción de conocimiento sin renunciar al rigor científico.

Este artículo es producto de una reflexión profunda sobre la obra Métodos mixtos de investigación y tiene como finalidad divulgar sus principales aportes, fundamentos y alcances, mostrando por qué este enfoque representa una evolución natural en la investigación científica y una oportunidad formativa para investigadores, docentes y estudiantes.

La superación de la dicotomía metodológica

Campos Arenas (2009) parte de una crítica clara a la tradicional división entre investigación cuantitativa y cualitativa. Durante años, estas perspectivas se presentaron como opuestas e incompatibles, generando debates epistemológicos que fragmentaron la práctica investigativa. Sin embargo, el autor señala que dicha dicotomía responde más a posturas ideológicas que a las verdaderas necesidades de comprensión de la realidad.

Los métodos mixtos surgen, entonces, como una respuesta epistemológica y metodológica que reconoce que los fenómenos sociales, educativos y humanos no pueden reducirse únicamente a cifras ni explicarse solo a partir de discursos. Comprender implica medir, interpretar, contrastar y contextualizar.

Definición y sentido profundo de los métodos mixtos

Según Campos Arenas (2009), los métodos mixtos no consisten simplemente en “usar un poco de lo cuantitativo y un poco de lo cualitativo”. Por el contrario, se trata de un enfoque sistemático, planificado y coherente que integra ambos paradigmas en función de un mismo problema de investigación.

Este enfoque permite:

  • Identificar patrones generales mediante datos cuantificables.

  • Comprender significados, percepciones y experiencias a través del análisis cualitativo.

  • Contrastar resultados para fortalecer la validez de los hallazgos.

  • Generar explicaciones más completas y profundas.

En este sentido, los métodos mixtos no simplifican la investigación, sino que la enriquecen y complejizan de manera consciente.

Fundamentos epistemológicos: el pragmatismo como eje articulador

Campos Arenas (2009) subraya que los métodos mixtos se sustentan en una postura epistemológica pragmática, donde la prioridad no es defender un paradigma, sino responder adecuadamente a las preguntas de investigación. Desde esta lógica, el investigador elige los métodos que mejor se ajustan al fenómeno estudiado, sin restricciones dogmáticas.

Esta postura reconoce que:

  • La realidad es múltiple y cambiante.

  • El conocimiento es construido, no absoluto.

  • La investigación debe adaptarse al contexto.

  • La utilidad del conocimiento es un criterio relevante.

Así, el enfoque mixto promueve una ciencia flexible, reflexiva y contextualizada, capaz de dialogar con distintos niveles de análisis.

Principales características de los métodos mixtos

Campos Arenas (2009) identifica una serie de características que definen este enfoque y lo distinguen de otros diseños metodológicos:

Integración real de enfoques

No se trata de aplicar métodos por separado, sino de articularlos en un mismo diseño investigativo, con coherencia teórica y metodológica.

Complementariedad

Cada enfoque aporta información distinta: lo cuantitativo ofrece amplitud y generalización; lo cualitativo aporta profundidad y significado.

Triangulación

La convergencia de datos permite contrastar resultados, reducir sesgos y fortalecer la credibilidad de los hallazgos.

Diseños de investigación mixta: profundidad metodológica

El texto de Campos Arenas describe distintos diseños de métodos mixtos, los cuales deben seleccionarse cuidadosamente:

Diseño secuencial explicativo

Primero se recogen datos cuantitativos y, posteriormente, datos cualitativos que permiten explicar o profundizar los resultados iniciales.

Diseño secuencial exploratorio

Inicia con una fase cualitativa que explora el fenómeno y posteriormente se emplea el enfoque cuantitativo para generalizar hallazgos.

Diseño concurrente

Ambos enfoques se aplican de manera simultánea, permitiendo un análisis integral del fenómeno en un mismo momento.

Diseño transformativo

Se orienta a problemáticas específicas, integrando los métodos desde una perspectiva crítica o contextual.

Campos Arenas (2009)  enfatiza que el diseño debe responder al problema de investigación, y no al revés, lo que exige una planificación metodológica rigurosa.

Flexibilidad metodológica

El investigador puede adaptar el diseño según la evolución del estudio y las necesidades del contexto.

Mayor rigor interpretativo

La interpretación se enriquece al considerar múltiples fuentes de evidencia.

Estas características hacen de los métodos mixtos una herramienta especialmente pertinente para investigaciones complejas.

Implicaciones formativas y científicas

Uno de los aportes más relevantes de los métodos mixtos es su impacto en la formación de investigadores. Este enfoque fomenta:

  • Pensamiento crítico y analítico.

  • Capacidad de integración teórica.

  • Flexibilidad metodológica.

  • Comprensión profunda de los fenómenos.

  • Actitud reflexiva frente a la producción de conocimiento.

En el ámbito educativo, los métodos mixtos permiten evaluar procesos, resultados y significados, favoreciendo investigaciones más pertinentes y contextualizadas.

Reflexión final: investigar para comprender mejor

La propuesta de Campos Arenas invita a asumir la investigación como un proceso integral, donde medir y comprender no son acciones opuestas, sino complementarias. Los métodos mixtos representan una evolución necesaria de la investigación científica, alineada con la complejidad del mundo actual.

Divulgar este enfoque es fundamental para fortalecer una cultura científica más abierta, crítica y reflexiva, capaz de generar conocimiento significativo y socialmente relevante.

Referencia

Campos Arenas, A. (2009). Métodos mixtos de investigación. Editorial Magisterio.


lunes, 19 de enero de 2026

De la Investigación al Impacto Social: La Trascendencia de Publicar un Artículo Científico

 

Introducción

Publicar un artículo científico es una de las prácticas más significativas en el ámbito académico y de investigación. Más allá de la simple difusión de resultados, la publicación en revistas especializadas constituye un proceso complejo que articula rigor metodológico, originalidad, ética y comunicación efectiva del conocimiento. El documento ¿Cuál es el proceso para publicar un artículo científico? ofrece una guía integral sobre este proceso, resaltando tanto sus aspectos conceptuales como las etapas estructuradas que todo investigador debe comprender para lograr una publicación exitosa.

¿Qué es un artículo científico?

Un artículo científico es un informe académico estructurado, con base en investigación que aporta nuevos datos, ideas o interpretaciones sobre un fenómeno específico. Su principal función es comunicar resultados a la comunidad científica, permitiendo que otros profesionales evalúen y aprovechen esos hallazgos en su propio trabajo.

Este tipo de publicaciones genera un impacto fundamental en la cultura investigadora porque fomenta la innovación, la corrección de estudios previos y la apertura de nuevas líneas investigativas. Además, su publicación suele ser un criterio de reconocimiento profesional para investigadores y docentes.

Características esenciales de los artículos científicos

Los artículos científicos se distinguen por una serie de características que garantizan su calidad y pertinencia:

  • Rigor lógico: las ideas y conclusiones se derivan de un proceso metodológico sólido.

  • Replicabilidad: los métodos y procedimientos permiten que otros investigadores puedan reproducir resultados.

  • Originalidad y claridad: los hallazgos deben aportar algo novedoso y expresarse de forma precisa.

  • Pertinencia y ética: el contenido debe ser significativo para el campo científico y cumplir normas éticas.

Estas características configuran los estándares reconocidos por la comunidad científica y las publicaciones especializadas para valorar un manuscrito.

Motivaciones para publicar

Publicar no es una actividad aislada ni un requisito formal: es un acto intelectual, profesional y social. Entre los principales motivos se encuentran:

  1. Contribuir de manera activa a la generación de conocimiento en su campo.

  2. Aumentar la competitividad académica y profesional del autor.

  3. Facilitar la cooperación y el trabajo conjunto entre investigadores.

  4. Difundir resultados que pueden tener impacto más allá de la disciplina académica.

  5. Aprovechar las plataformas digitales para ampliar el alcance y el acceso a la investigación.

Estas motivaciones hacen evidente que publicar es, también, una forma de participación en el diálogo global de la ciencia.


Etapas del proceso de publicación

1. Redacción y estructura del manuscrito

La elaboración de un artículo comienza con una planificación clara de su estructura, que suele incluir:

  • Título: refleja de forma concisa y precisa el contenido del artículo.

  • Resumen o abstract: síntesis del contenido en torno a 300 palabras, normalmente presentada en dos idiomas (por ejemplo, español e inglés).

  • Palabras clave: términos que facilitan su identificación en bases de datos.

  • Introducción: contextualiza el problema y explica su relevancia.

  • Material y metodología: describe cómo se llevó a cabo la investigación.

  • Resultados: presenta hallazgos de forma clara y ordenada.

  • Conclusiones e implicaciones: interpreta los resultados y sugiere líneas futuras.

  • Referencias bibliográficas: lista de fuentes consignadas con rigurosidad normativa.

Este orden no es arbitrario: sigue el criterio lógico de la producción científica, que facilita la lectura crítica y la evaluación por pares.

2. Evaluación editorial y revisión por pares

Una vez redactado, el manuscrito se somete a la editorial de la revista elegida. Esta etapa implica:

  • Evaluación inicial por parte del comité editorial para verificar pertinencia temática y cumplimiento de formatos.

  • Revisión por pares (peer review), donde especialistas externos analizan la calidad científica, metodológica y ética del artículo.

  • Retroalimentación y posibles solicitudes de correcciones o ajustes.

  • Decisión editorial: aceptación, rechazo o solicitudes de revisión adicional.

Este proceso es exigente porque garantiza que cada publicación cumpla con estándares que permitan su utilización confiable por la comunidad científica.

3. Publicación y difusión

Tras la aceptación, el artículo pasa por:

  • Edición de estilo y formato, incorporando ajustes finales.

  • Asignación de identificadores únicos, como DOI (Digital Object Identifier).

  • Difusión en plataformas impresas y digitales, incluyendo bases de datos académicas y repositorios institucionales.

  • Acceso abierto o bajo suscripción, según la política editorial.

La difusión amplifica la visibilidad y el impacto del trabajo, permitiendo que otros investigadores, docentes e incluso tomadores de decisiones accedan y utilicen esos conocimientos.

Retos y consideraciones finales

Publicar ciencia es un ejercicio que exige habilidades de redacción, pensamiento crítico, comprensión metodológica y compromiso ético. Incluso después de la publicación, el artículo puede seguir siendo objeto de debate, revisión o ampliación por parte de la comunidad científica.

Además, en un entorno global digitalizado, las tecnologías permiten mayor acceso, mayor colaboración y mayor difusión de los resultados; sin embargo, también demandan una creciente competencia investigativa y una actualización constante de los criterios de calidad editorial.

Conclusión

La publicación de artículos científicos no es un mero trámite, sino un proceso intelectual estructurado que articula investigación, redacción, evaluación crítica y comunicación social del conocimiento. Comprender sus etapas y criterios no solo fortalece la práctica investigativa individual, sino que también contribuye al avance de la ciencia en beneficio de la sociedad global.

Referencia

Universia España. (2018). ¿Cuál es el proceso para publicar un artículo científico? [Archivo PDF].


miércoles, 14 de enero de 2026

Aprender a investigar: modelos didácticos que transforman la formación científica

 




Introducción

Cuando escuchamos la palabra investigación, muchas personas la asocian con procedimientos complejos, normas estrictas o trabajos académicos difíciles de comprender. Sin embargo, investigar es una actividad profundamente humana: surge de la curiosidad, de la necesidad de comprender la realidad y de encontrar respuestas fundamentadas a los problemas que nos rodean.

La investigación no se aprende únicamente a través de manuales metodológicos ni por la repetición mecánica de pasos técnicos. Investigar es, ante todo, un proceso formativo, intelectual y ético que requiere acompañamiento pedagógico, reflexión crítica y una didáctica coherente con la naturaleza del conocimiento científico. Desde esta perspectiva, el libro Didáctica de la investigación educativa ofrece un marco sólido para comprender cómo enseñar a investigar de manera significativa en contextos educativos diversos.

El presente artículo es producto de una reflexión personal como docente investigador a partir de la lectura del texto, con el propósito de divulgar sus aportes centrales al público en general y, de manera particular, a quienes participan en procesos de formación de investigadores o imparten asignaturas relacionadas con la metodología de la investigación.

La investigación como proceso didáctico

Uno de los planteamientos centrales del texto es que la investigación debe ser concebida como un proceso didáctico intencionado, no como una actividad espontánea ni exclusivamente técnica. La didáctica de la investigación implica planificar, orientar y acompañar al estudiante en la construcción del conocimiento, considerando sus saberes previos, su contexto y su nivel de desarrollo académico.

Desde esta visión, enseñar a investigar supone articular teoría y práctica, problema y método, reflexión y acción. El aprendizaje de la investigación ocurre cuando el estudiante comprende el sentido de lo que hace, por qué lo hace y para qué lo hace, y no solo cuando aplica instrumentos o reproduce formatos.

El rol del docente en la formación investigativa

El libro subraya que el docente deja de ser un simple transmisor de contenidos para convertirse en un mediador pedagógico del proceso investigativo. Su función principal es orientar, cuestionar, retroalimentar y generar condiciones para que el estudiante desarrolle pensamiento crítico y autonomía intelectual.

Desde esta perspectiva, la enseñanza de la investigación exige al docente:

  • dominio conceptual del método científico,

  • comprensión de los procesos cognitivos del estudiante,

  • capacidad para guiar sin imponer,

  • disposición para fomentar la reflexión y la duda razonada.

Este enfoque transforma la relación docente-estudiante en una relación formativa, basada en el acompañamiento y la construcción conjunta del conocimiento

Aprender a investigar investigando

Uno de los aportes más relevantes del texto es la idea de que la investigación se aprende investigando, pero bajo un diseño didáctico estructurado. No se trata de lanzar al estudiante a un proyecto sin orientación, sino de diseñar experiencias progresivas que permitan desarrollar habilidades investigativas de manera gradual.

La didáctica de la investigación propone actividades como:

  • formulación guiada de problemas,

  • análisis crítico de fuentes,

  • construcción de marcos teóricos con sentido,

  • reflexión sobre decisiones metodológicas,

  • socialización de resultados.

Estas actividades fortalecen no solo habilidades técnicas, sino también capacidades analíticas, argumentativas y éticas.

La investigación educativa como práctica reflexiva

El texto enfatiza que la investigación educativa tiene un carácter reflexivo y transformador. Investigar en educación no implica únicamente describir fenómenos, sino comprenderlos críticamente para mejorar la práctica pedagógica.

Desde esta perspectiva, la didáctica de la investigación promueve una actitud reflexiva permanente, en la que el investigador analiza su propio proceso, cuestiona supuestos y reconoce la complejidad de los contextos educativos. Esta postura resulta fundamental para formar investigadores comprometidos con la mejora educativa y social.

Aplicación de estos postulados en la formación de investigadores

Los planteamientos del libro pueden aplicarse de manera directa en programas de formación de investigadores y en asignaturas de metodología de la investigación. Algunas aplicaciones concretas son:

  • Diseñar cursos de metodología centrados en procesos, no solo en productos finales.

  • Incorporar actividades reflexivas sobre el sentido de investigar y no únicamente sobre el “cómo”.

  • Evaluar el proceso investigativo de forma formativa, considerando avances, decisiones y aprendizajes.

  • Fomentar comunidades de aprendizaje donde el diálogo académico sea parte del proceso formativo.

Para los responsables de asignaturas metodológicas, esta didáctica implica replantear la enseñanza de la investigación como una experiencia formativa integral, que articule rigor científico, reflexión pedagógica y compromiso ético.

El libro Didáctica de la investigación educativa nos invita a mirar la investigación no solo como un método, sino como un proceso de aprendizaje que debe ser enseñado. Para ello, propone —de manera implícita— distintos modelos didácticos que orientan cómo formar investigadores de manera consciente, reflexiva y progresiva. A continuación, se presentan y explican estos modelos con un enfoque divulgativo. 

1. El modelo transmisivo–instrumental: aprender recetas para investigar

Durante muchos años, la investigación se enseñó bajo un modelo que podríamos llamar transmisivo–instrumental. En este enfoque, el docente explica conceptos, define pasos y muestra formatos, mientras el estudiante se limita a seguir instrucciones. La investigación se convierte así en una lista de requisitos: plantear un problema, formular objetivos, elegir un método, aplicar instrumentos y presentar resultados.

Desde una mirada divulgativa, este modelo puede compararse con aprender a cocinar solo siguiendo una receta, sin comprender por qué se usan ciertos ingredientes o técnicas. El estudiante “hace” investigación, pero no necesariamente entiende lo que está haciendo.

El libro reconoce que este modelo sigue siendo común, pero también señala sus limitaciones: fomenta aprendizajes mecánicos, genera inseguridad y dificulta el desarrollo del pensamiento crítico. Por ello, no se propone como ideal, sino como un punto de partida que debe ser superado.

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2. El modelo formativo–procesual: aprender investigando paso a paso

Frente a la rigidez del modelo anterior, la lectura sugiere un modelo formativo–procesual, que concibe la investigación como un camino gradual de aprendizaje. En este enfoque, lo importante no es solo el resultado final, sino todo el proceso que vive el estudiante mientras investiga.

Este modelo reconoce que nadie nace sabiendo investigar. Por ello, propone acompañar al estudiante desde sus primeras dudas, ayudándolo a formular preguntas, a buscar información relevante y a tomar decisiones metodológicas con sentido. El error deja de verse como un fracaso y se convierte en una oportunidad de aprendizaje.

Desde una perspectiva divulgativa, este modelo se asemeja a aprender a caminar con acompañamiento: primero con apoyo, luego con mayor autonomía, hasta lograr avanzar con seguridad. La investigación se convierte en una experiencia formativa, no en una exigencia intimidante.

3. El modelo reflexivo–crítico: investigar para comprender y transformar

Uno de los aportes más valiosos del texto es el énfasis en un modelo reflexivo–crítico, especialmente relevante en la investigación educativa. Este enfoque propone que investigar no es solo describir la realidad, sino interpretarla críticamente y reflexionar sobre ella.

En este modelo, el estudiante aprende a cuestionar lo que observa, a analizar los supuestos que guían su investigación y a reconocer que todo conocimiento está situado en un contexto social, cultural y educativo. La investigación deja de ser neutral y se entiende como una práctica con implicaciones éticas y sociales.

Divulgativamente, este modelo puede entenderse como mirar más allá de la superficie: no conformarse con lo evidente, sino preguntarse por las causas, los significados y las consecuencias de los fenómenos estudiados. Así, investigar se convierte en un acto de conciencia y responsabilidad.

4. El modelo integrador teoría–práctica: cuando investigar cobra sentido

Otro enfoque central que emerge de la lectura es el modelo integrador teoría–práctica. En este modelo, los conceptos metodológicos no se enseñan de manera aislada, sino vinculados directamente con problemas reales de investigación.

Aquí, la teoría deja de ser abstracta y la práctica deja de ser mecánica. El estudiante comprende para qué sirve un marco teórico cuando lo utiliza para analizar un problema concreto, y entiende la metodología cuando esta le ayuda a responder preguntas reales.

Desde una mirada divulgativa, este modelo puede compararse con aprender a usar herramientas mientras se construye algo significativo. La investigación adquiere sentido porque responde a inquietudes reales y no solo a exigencias académicas.

Aplicación divulgativa en la formación de investigadores

Estos modelos didácticos pueden aplicarse de manera sencilla y efectiva en programas de formación de investigadores y en materias de metodología de la investigación:

  • Diseñando actividades que privilegien la reflexión sobre el proceso.

  • Promoviendo el diálogo y la discusión académica.

  • Acompañando al estudiante en lugar de evaluarlo solo por productos finales.

  • Relacionando la investigación con problemas reales del contexto educativo y social.

En este sentido, enseñar a investigar se convierte en una tarea pedagógica que exige sensibilidad, compromiso y una visión formativa del conocimiento.

Reflexión final

La didáctica de la investigación nos recuerda que investigar también se aprende y que la forma en que se enseña determina la manera en que los futuros investigadores comprenderán la ciencia. Superar modelos rígidos y apostar por enfoques formativos, reflexivos e integradores permite construir una investigación más humana, crítica y comprometida con la realidad.

Divulgar estos modelos es una forma de acercar la ciencia a la sociedad, mostrando que investigar no es un privilegio de expertos, sino una práctica que puede aprenderse, enseñarse y compartirse.


Referencia:

Campos, M. (2021) Didáctica de la Investigación Educativa. Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación. 




lunes, 12 de enero de 2026

La comunicación asertiva como competencia científica para una convivencia consciente

 



Introducción

La comunicación humana no es un acto neutro ni espontáneo: es un proceso complejo que refleja creencias, emociones, aprendizajes previos y estructuras sociales. En la vida cotidiana, muchas dificultades personales y colectivas no surgen por la ausencia de información, sino por la incapacidad de comunicar de forma clara, respetuosa y consciente. En este escenario, la comunicación asertiva se posiciona como una competencia fundamental para el desarrollo humano integral.

De acuerdo con Shaw (2020), la comunicación asertiva permite expresar pensamientos, emociones y necesidades sin recurrir a la sumisión ni a la agresión. Esta habilidad no solo mejora la calidad de las relaciones interpersonales, sino que impacta directamente en la autoestima, la toma de decisiones y el bienestar emocional. Desde una perspectiva científica y educativa, la asertividad puede entenderse como una herramienta de autorregulación personal y social.

Este artículo tiene como objetivo profundizar en los fundamentos de la comunicación asertiva, analizando su estructura, sus implicaciones psicológicas y su relevancia en los distintos ámbitos de la vida, con base exclusiva en el planteamiento desarrollado por Gerard Shaw.

La comunicación como construcción consciente

Shaw (2020) parte de una premisa central: toda forma de comunicación implica una postura frente a uno mismo y frente a los demás. Cuando una persona se comunica de manera pasiva, agresiva o pasivo-agresiva, no solo transmite un mensaje verbal, sino también una percepción de su propio valor y del valor que otorga a los demás.

La comunicación asertiva se construye sobre la idea de que todas las personas tienen derechos comunicativos básicos:

  • el derecho a expresar opiniones,

  • el derecho a decir “no” sin culpa,

  • el derecho a cometer errores,

  • el derecho a cambiar de opinión.

Reconocer estos derechos implica un proceso de conciencia personal que va más allá de aprender técnicas; supone una transformación en la forma de concebir las relaciones humanas.

Análisis profundo de los estilos de comunicación

Comunicación pasiva: el silencio que desgasta

La comunicación pasiva se caracteriza por la inhibición de las propias necesidades y emociones. Shaw (2020) explica que este estilo suele estar asociado al miedo al rechazo, a la desaprobación o al conflicto. Aunque a corto plazo puede parecer una estrategia para evitar problemas, a largo plazo genera frustración, resentimiento y una disminución progresiva de la autoestima.

Desde un punto de vista psicológico, la pasividad implica una renuncia constante a la propia voz. La persona pasiva aprende a invalidarse, reforzando la creencia de que sus ideas no son importantes o que expresar lo que siente es inadecuado.

Comunicación agresiva: el dominio como forma de expresión

En contraste, la comunicación agresiva se basa en la imposición y el control. Shaw (2020) señala que este estilo suele confundirse erróneamente con seguridad o liderazgo, cuando en realidad es una manifestación de dificultad para gestionar emociones como el enojo o la frustración.

La agresividad deteriora los vínculos sociales, genera resistencia y rompe la confianza. Aunque puede producir obediencia momentánea, sus consecuencias suelen ser el aislamiento social y el conflicto permanente.

Comunicación pasivo-agresiva: el conflicto encubierto

La comunicación pasivo-agresiva combina elementos de los dos estilos anteriores. La persona evita la confrontación directa, pero expresa su inconformidad de manera indirecta, mediante sarcasmo, ironía o silencios prolongados. Según Shaw (2020), este estilo es particularmente dañino porque genera ambigüedad y dificulta la resolución clara de los conflictos.

Comunicación asertiva: equilibrio, claridad y respeto

La comunicación asertiva se distingue por su equilibrio. Permite expresar lo que se piensa y se siente de forma directa, honesta y respetuosa. Shaw (2020) subraya que la asertividad no busca agradar a todos ni evitar el conflicto a cualquier costo, sino afrontarlo de manera constructiva.

Este estilo comunicativo se apoya en:

  • claridad del mensaje,

  • control emocional,

  • respeto mutuo,

  • coherencia entre lenguaje verbal y no verbal.

Asertividad y desarrollo de la autoestima

Uno de los aportes más relevantes del manual es la relación entre asertividad y autoestima. Shaw (2020) sostiene que cada acto comunicativo refuerza o debilita la percepción que una persona tiene de sí misma. Cuando alguien se expresa con asertividad, valida sus emociones y necesidades, fortaleciendo su autoconcepto.

La autoestima, en este sentido, no es una característica estática, sino una construcción dinámica que se ve influida por la manera en que la persona se comunica y se posiciona frente al mundo. La comunicación asertiva actúa como un mecanismo de autorrefuerzo positivo.

Implicaciones educativas y sociales

Desde una perspectiva educativa, la comunicación asertiva es una competencia clave para la formación integral. Shaw (2020) plantea que su desarrollo favorece:

  • la convivencia respetuosa,

  • la resolución pacífica de conflictos,

  • la participación activa y responsable,

  • el pensamiento crítico.

En el ámbito social, la asertividad contribuye a la construcción de relaciones más equitativas, basadas en el diálogo y la comprensión. En contextos donde predominan la imposición o el silencio, la comunicación asertiva se convierte en una herramienta de transformación social.

Reflexión final

La comunicación asertiva no es únicamente una técnica de expresión; es una forma consciente de relacionarse consigo mismo y con los demás. Aprender a comunicarse de manera asertiva implica reconocer el propio valor, respetar la diversidad de opiniones y asumir la responsabilidad de nuestras palabras.

En un mundo donde la violencia verbal, la desinformación y la incomunicación son frecuentes, la asertividad se presenta como una competencia esencial para la vida personal, académica y profesional. Comunicar con respeto es, en última instancia, una forma de construir bienestar individual y colectivo.

Referencia (APA 7)

Shaw, G. (2020). Manual de comunicación asertiva: Técnicas fáciles y exitosas para ganar confianza y el respeto que mereces. Autor.



miércoles, 7 de enero de 2026

Investigar para comprender: claves de la ciencia

 

Investigar para comprender la realidad: fundamentos metodológicos para una ciencia reflexiva

Introducción
En la actualidad, el término “investigación” se utiliza con frecuencia para referirse a actividades muy diversas, desde la simple recopilación de información hasta estudios científicos rigurosos. No obstante, como señala Ruth Sautu en su Manual de metodología, la investigación científica no puede reducirse a un conjunto de procedimientos técnicos ni a la aplicación mecánica de instrumentos. Investigar implica un proceso intelectual complejo, orientado a la construcción sistemática de conocimiento, sustentado en decisiones teóricas, epistemológicas y metodológicas conscientes.
Este artículo tiene como propósito profundizar, desde una perspectiva divulgativa pero rigurosa, en la concepción de la investigación propuesta por Sautu, resaltando su carácter reflexivo, su estrecha relación con la teoría y la importancia de la coherencia metodológica. De esta manera, se busca contribuir a una comprensión más sólida del quehacer científico, especialmente relevante para estudiantes, docentes y personas interesadas en la investigación social.

La investigación científica como proceso intelectual
Uno de los aportes centrales del manual es la afirmación de que la investigación científica no comienza con la recolección de datos, sino con la formulación de problemas. Investigar significa interrogar la realidad desde una perspectiva teóricamente informada, construyendo preguntas que permitan ir más allá de la descripción superficial de los fenómenos sociales.
Sautu enfatiza que la investigación es un proceso de construcción, no de descubrimiento pasivo. Los datos no “hablan por sí mismos”; adquieren sentido únicamente cuando son interpretados a la luz de un marco teórico. En este sentido, la investigación científica se presenta como una actividad creativa y rigurosa a la vez, que exige reflexión constante y claridad conceptual.

La centralidad de la teoría en el proceso investigativo
El texto subraya que la teoría cumple un papel estructurante en la investigación. No se trata de un componente ornamental del informe final, sino del eje que orienta todas las decisiones metodológicas. La teoría permite delimitar el problema, definir conceptos, seleccionar variables o dimensiones de análisis y establecer relaciones significativas entre los fenómenos estudiados.
Sautu advierte que prescindir de la teoría conduce a investigaciones fragmentadas, descriptivas y con escaso poder explicativo. Por el contrario, una investigación teóricamente fundamentada posibilita interpretar los datos dentro de un marco conceptual coherente, contribuyendo a la acumulación de conocimiento científico.

Metodología: más que técnicas y procedimientos
En el manual se propone una concepción amplia de la metodología, entendida como el conjunto de decisiones lógicamente articuladas que orientan el proceso de investigación. Desde esta perspectiva, la metodología no se limita a la elección de técnicas de recolección de datos, sino que abarca el enfoque general, el diseño del estudio y los criterios de análisis.
Sautu destaca que cada decisión metodológica implica una toma de posición respecto de la realidad social y del modo en que esta puede ser conocida. Por ello, la metodología debe ser coherente con el problema de investigación y con el marco teórico adoptado. La falta de coherencia metodológica debilita la validez del conocimiento producido y limita su capacidad explicativa.

Coherencia interna y rigor científico
El rigor científico, según la autora, no se alcanza mediante la aplicación automática de reglas metodológicas, sino a través de la coherencia interna del proceso investigativo. Esta coherencia se expresa en la correspondencia entre el problema planteado, los objetivos de la investigación, el marco teórico, el enfoque metodológico y las técnicas empleadas.
Una investigación rigurosa es aquella en la que cada componente cumple una función clara y se encuentra articulado con los demás. Esta visión del rigor científico invita a superar enfoques reduccionistas que conciben la metodología como una lista de pasos a seguir, promoviendo en cambio una comprensión más reflexiva y crítica del proceso de investigación.

El investigador como sujeto reflexivo
Un aspecto clave del planteamiento de Sautu es el reconocimiento del investigador como un sujeto activo en la construcción del conocimiento. Lejos de la idea de neutralidad absoluta, la autora sostiene que el investigador participa en el proceso investigativo a través de sus decisiones teóricas, metodológicas e interpretativas.
Esta postura no implica renunciar al rigor científico, sino asumir la necesidad de la reflexividad, entendida como la capacidad de analizar críticamente los propios supuestos, límites y posicionamientos. La reflexividad fortalece la investigación al hacer explícitos los criterios que orientan el estudio y al permitir una interpretación más consciente y responsable de los resultados.

Investigación, conocimiento y contexto social
El manual también destaca que la investigación científica se desarrolla siempre en un contexto social e histórico determinado. Los problemas de investigación no surgen de manera aislada, sino que responden a preocupaciones sociales, académicas y políticas concretas. Reconocer esta dimensión contextual permite comprender mejor el sentido y los alcances del conocimiento producido.
Desde esta perspectiva, la investigación no solo cumple una función explicativa, sino también una función social, al contribuir a la comprensión crítica de la realidad y a la formulación de propuestas de transformación.

Implicaciones para la formación en investigación
La concepción de la metodología propuesta por Sautu tiene importantes implicaciones para la formación de investigadores. Enseñar metodología no consiste únicamente en transmitir técnicas, sino en formar una manera de pensar científicamente, capaz de articular teoría, método y análisis de manera coherente.
Esta visión resulta especialmente relevante en el ámbito educativo, donde con frecuencia se presentan dificultades para comprender la lógica interna del proceso investigativo. Promover una formación metodológica reflexiva contribuye a mejorar la calidad de la investigación y a fortalecer la cultura científica.

Conclusiones
El Manual de metodología de Ruth Sautu ofrece una comprensión profunda de la investigación científica como un proceso reflexivo, teóricamente fundamentado y metodológicamente coherente. Investigar no es simplemente aplicar técnicas, sino construir conocimiento de manera rigurosa, consciente y contextualizada.
Divulgar esta perspectiva resulta fundamental para fortalecer la comprensión social de la ciencia y para formar investigadores capaces de analizar críticamente la realidad. En un contexto donde la producción de conocimiento adquiere cada vez mayor relevancia, la metodología se presenta como un pilar indispensable para la investigación científica de calidad.

📚 Referencia 
Sautu, R. (2005). Manual de metodología. Biblioteca Rambell.


miércoles, 31 de diciembre de 2025

La buena docencia bajo la lupa de la investigación educativa


¿Qué hace a un buen profesor? Evidencias pedagógicas para una docencia que transforma

Introducción

Hablar de buenos profesores implica ir más allá de percepciones personales o experiencias aisladas. En el campo de la investigación educativa, la figura del docente ha sido objeto de análisis sistemático, con el propósito de identificar aquellas prácticas, actitudes y saberes que inciden de manera positiva en los procesos de enseñanza y aprendizaje. La obra Cómo son y qué hacen los buenos profesores, compilada por Didier Fernando Gaviria Cortés, se inserta en esta línea de reflexión académica, ofreciendo una mirada profunda y fundamentada sobre la docencia como práctica profesional compleja.

Este artículo tiene como objetivo divulgar, de manera rigurosa pero comprensible para el público general, los principales aportes del texto, resaltando los rasgos que caracterizan a los buenos profesores, las acciones que desarrollan en su práctica cotidiana y las implicaciones de estos hallazgos para la mejora de la educación.

La docencia: más que enseñar contenidos

Uno de los ejes centrales de la obra es la concepción de la docencia como una actividad que no se limita a la transmisión de conocimientos. Ser profesor implica tomar decisiones pedagógicas constantes, interpretar contextos educativos diversos y responder a las necesidades cognitivas, emocionales y sociales de los estudiantes.

Desde esta perspectiva, la enseñanza se entiende como una práctica situada, es decir, profundamente vinculada al contexto institucional, cultural y social en el que se desarrolla. Los buenos profesores no aplican recetas universales, sino que adaptan su práctica de manera reflexiva, reconociendo la singularidad de cada grupo y cada situación educativa.

Rasgos profesionales de los buenos profesores

El análisis presentado en el libro permite identificar una serie de rasgos que distinguen a los buenos profesores y que configuran una identidad profesional sólida.

Conocimiento profundo y articulado

Los buenos profesores poseen un dominio sólido del contenido disciplinar, pero este conocimiento no es suficiente por sí solo. La obra subraya la importancia del conocimiento pedagógico, entendido como la capacidad de transformar el saber disciplinar en contenidos enseñables, comprensibles y relevantes para los estudiantes.

Este conocimiento articulado permite al docente anticipar dificultades, seleccionar ejemplos pertinentes y diseñar estrategias didácticas que favorezcan la comprensión.

Reflexión sistemática sobre la práctica

La reflexión constituye un elemento clave en la docencia de calidad. Los buenos profesores analizan de manera crítica sus acciones, evalúan los resultados de sus decisiones pedagógicas y están dispuestos a modificar su práctica cuando esta no produce los efectos esperados. Esta reflexión no es espontánea ni ocasional, sino un proceso sistemático que contribuye al desarrollo profesional continuo.

Compromiso ético y vocación formativa

El texto destaca que la buena docencia está profundamente vinculada con un compromiso ético. Los profesores reconocen su responsabilidad en la formación integral de los estudiantes y actúan con respeto, equidad y sentido de justicia. Este compromiso se traduce en prácticas inclusivas, en la atención a la diversidad y en la construcción de ambientes de aprendizaje basados en el respeto mutuo.

¿Qué hacen los buenos profesores? Prácticas docentes efectivas

Más allá de sus características personales y profesionales, los buenos profesores se distinguen por una serie de acciones concretas que desarrollan de manera sistemática.

Planificación consciente y flexible

La planificación constituye una herramienta fundamental de la práctica docente. Los buenos profesores planifican con intencionalidad pedagógica, estableciendo objetivos claros y seleccionando estrategias acordes con los propósitos de aprendizaje. Al mismo tiempo, mantienen la flexibilidad necesaria para ajustar su planificación en función de las dinámicas del aula.

Interacción pedagógica significativa

La interacción con los estudiantes es un componente central de la enseñanza. Los buenos profesores fomentan el diálogo, promueven la participación activa y generan espacios donde los estudiantes pueden expresar ideas, dudas y reflexiones. Esta interacción favorece el aprendizaje significativo y fortalece el vínculo pedagógico.

Evaluación con sentido formativo

En la obra se enfatiza que la evaluación no debe entenderse únicamente como un mecanismo de calificación. Los buenos profesores conciben la evaluación como un proceso formativo que permite identificar avances, dificultades y áreas de mejora, tanto para los estudiantes como para la propia práctica docente.

La formación docente como proceso permanente

Otro aporte relevante del texto es la concepción de la formación docente como un proceso continuo. Ser buen profesor no es una condición estática, sino el resultado de un aprendizaje permanente que se nutre de la experiencia, la reflexión y el intercambio con otros docentes.

La obra subraya la importancia de generar condiciones institucionales que favorezcan el desarrollo profesional docente, reconociendo la enseñanza como una profesión que requiere actualización constante y acompañamiento pedagógico.

Implicaciones para la mejora educativa

Comprender cómo son y qué hacen los buenos profesores tiene implicaciones directas para la mejora de la educación. Este conocimiento permite orientar programas de formación inicial y continua, fortalecer la evaluación docente y diseñar políticas educativas centradas en la calidad de la enseñanza.

Asimismo, contribuye a revalorizar socialmente la profesión docente, reconociendo su complejidad y su papel estratégico en la formación de ciudadanos críticos y comprometidos.

Conclusiones

La obra compilada por Gaviria Cortés ofrece una visión profunda y fundamentada de la docencia como práctica profesional compleja, reflexiva y éticamente comprometida. Los buenos profesores no solo enseñan contenidos, sino que construyen experiencias de aprendizaje significativas, reflexionan sobre su práctica y asumen su responsabilidad formativa con compromiso social.

Divulgar este conocimiento resulta esencial para fortalecer la cultura educativa y promover una comprensión más rigurosa y humana de la labor docente.

📚 Referencia 

Gaviria Cortés, D. F. (Comp.). (2023). Cómo son y qué hacen los buenos profesores.