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jueves, 25 de junio de 2026

El fútbol a sol y sombra: la historia de una pasión que explica a América Latina rumbo al Mundial 2026

 




Introducción: el lenguaje universal de una pelota

Pocas actividades humanas poseen la capacidad de reunir simultáneamente emociones, historia, identidad, política, economía, cultura y memoria colectiva como el fútbol. Cada cuatro años, durante una Copa Mundial, millones de personas suspenden momentáneamente sus diferencias ideológicas, económicas, religiosas o culturales para concentrar su atención en un mismo acontecimiento. Sin embargo, detrás de cada partido existe una realidad mucho más compleja que la simple disputa por un campeonato.

Esta es precisamente la reflexión que desarrolla el escritor uruguayo Eduardo Galeano en El fútbol a sol y sombra, una obra que ha trascendido las fronteras de la literatura deportiva para convertirse en un referente indispensable de los estudios culturales latinoamericanos.

Publicada originalmente en 1995, la obra constituye una mezcla magistral de crónica, ensayo, historia, periodismo y literatura. Galeano observa al fútbol no solamente como un juego, sino como una manifestación profundamente humana capaz de revelar las contradicciones, sueños, frustraciones y esperanzas de las sociedades contemporáneas.

A más de treinta años de su publicación y en el contexto del Mundial de 2026, celebrado por primera vez en México, Estados Unidos y Canadá, sus reflexiones conservan una vigencia sorprendente. El fútbol sigue siendo una de las expresiones culturales más poderosas del planeta, pero también continúa enfrentando los mismos desafíos que preocupaban a Galeano: la mercantilización, la desigualdad, la pérdida de creatividad y la transformación del deporte en espectáculo.

Eduardo Galeano: el intelectual que nunca dejó de ser hincha

Eduardo Galeano nació en Montevideo, Uruguay, en 1940. Desde muy pequeño desarrolló una profunda fascinación por el fútbol. Como él mismo reconoció en diversas entrevistas, soñó con convertirse en futbolista profesional.

Sin embargo, el propio autor admitía con humor que poseía más entusiasmo que talento.

Esa aparente derrota terminó convirtiéndose en una oportunidad extraordinaria.

Al no poder jugar profesionalmente, decidió observar.

Y al observar aprendió algo fundamental: el fútbol era mucho más que un deporte.

Era una representación simbólica de la sociedad.

A lo largo de su vida, Galeano estudió los procesos políticos de América Latina, las desigualdades económicas, los movimientos sociales y las formas en que los pueblos construyen su identidad. Cuando dirigió su mirada hacia el fútbol, descubrió que todas esas dimensiones aparecían reflejadas dentro de una cancha.

Por ello, El fútbol a sol y sombra puede entenderse como una historia alternativa de la humanidad contada a través de una pelota.

El fútbol como fenómeno social total

El sociólogo francés Marcel Mauss utilizó el concepto de "hecho social total" para describir fenómenos que involucran simultáneamente aspectos económicos, culturales, religiosos, políticos y emocionales.

Pocas actividades cumplen mejor esta definición que el fútbol.

Cuando una selección nacional participa en una Copa Mundial no solamente representa a once jugadores.

Representa:

  • una historia compartida;

  • una memoria colectiva;

  • símbolos nacionales;

  • aspiraciones sociales;

  • identidades culturales.

Por ello, las victorias deportivas suelen generar sentimientos de orgullo nacional, mientras que las derrotas producen emociones colectivas que trascienden el ámbito deportivo.

Galeano comprendió perfectamente esta realidad.

Para él, el fútbol constituye una extraordinaria ventana para estudiar el comportamiento humano.

América Latina y la reinvención del fútbol

Uno de los argumentos más importantes de la obra sostiene que América Latina no se limitó a adoptar el fútbol británico.

Lo transformó.

Los ingleses exportaron las reglas.

Los latinoamericanos aportaron la imaginación.

Galeano describe cómo Argentina, Uruguay y Brasil desarrollaron estilos propios caracterizados por la creatividad, la improvisación y la belleza estética.

Esta transformación cultural posee una enorme relevancia antropológica.

Demuestra que las sociedades no reciben pasivamente las influencias externas.

Las reinterpretan.

Las adaptan.

Las convierten en algo nuevo.

En el caso latinoamericano, el fútbol dejó de ser un deporte extranjero para convertirse en una expresión auténtica de identidad regional.

Por ello surgieron figuras legendarias como:

  • José Leandro Andrade;

  • Garrincha;

  • Pelé;

  • Diego Armando Maradona;

  • Romário;

  • Ronaldinho.

Cada uno representó una forma distinta de entender la creatividad humana.

La estética de la gambeta: el arte de desafiar la lógica

Uno de los temas centrales del libro es la defensa del fútbol como expresión artística.

Para Galeano, los grandes jugadores no solamente ganan partidos.

Crean belleza.

La gambeta representa precisamente esa capacidad de romper la lógica establecida.

Desde una perspectiva psicológica, este fenómeno resulta fascinante.

La creatividad aparece cuando una persona encuentra soluciones inesperadas a problemas complejos.

En términos futbolísticos, la gambeta constituye una manifestación de pensamiento divergente.

El jugador imagina posibilidades que otros no perciben.

Por ello Galeano admiraba especialmente a futbolistas como Garrincha y Maradona.

No porque fueran eficientes.

Sino porque eran capaces de transformar un partido en una obra de arte.

El estadio: la catedral contemporánea

Una de las imágenes más poderosas de la obra es la comparación entre los estadios y los antiguos templos religiosos.

Cada fin de semana millones de personas realizan una especie de peregrinación moderna.

Se trasladan al estadio.

Visten colores específicos.

Repiten rituales.

Entonan cánticos.

Comparten emociones colectivas.

Desde la sociología de la religión, estos comportamientos recuerdan lo que Émile Durkheim denominó "efervescencia colectiva": momentos en los que una comunidad experimenta una intensa sensación de unidad emocional.

El fútbol produce exactamente ese efecto.

Por ello los estadios son mucho más que instalaciones deportivas.

Son espacios donde se construyen comunidades simbólicas.

El hincha: una forma de pertenecer al mundo

Quizá ninguna figura recibe tanta atención en la obra como el hincha.

Galeano entiende que el aficionado no consume simplemente un espectáculo.

Construye parte de su identidad.

La pertenencia a un club suele transmitirse entre generaciones.

Padres, madres, hijos y abuelos comparten colores, historias y emociones.

Desde la psicología social, este fenómeno fortalece el sentido de pertenencia y cohesión grupal.

Ser hincha implica formar parte de algo más grande que uno mismo.

En un mundo caracterizado por el individualismo creciente, estas formas de comunidad adquieren una importancia extraordinaria.

El negocio contra el juego

Uno de los aspectos más visionarios de Galeano fue advertir la creciente comercialización del fútbol.

Cuando publicó el libro en 1995, las redes sociales todavía no existían y las plataformas digitales eran inexistentes.

Sin embargo, ya observaba cómo el mercado comenzaba a dominar cada vez más espacios del deporte.

Hoy, durante el Mundial 2026, sus observaciones parecen proféticas.

Los contratos televisivos alcanzan miles de millones de dólares.

Las marcas globales patrocinan equipos y jugadores.

Los algoritmos convierten cada jugada en contenido digital.

La pregunta planteada por Galeano continúa vigente:

¿Puede sobrevivir el espíritu del juego cuando todo se transforma en mercancía?

Mundial 2026: un laboratorio para comprender el fútbol global

La Copa Mundial de 2026 representa una oportunidad única para analizar la evolución contemporánea del fútbol.

Algunos datos históricos lo demuestran:

  • Participan 48 selecciones nacionales.

  • Se disputan 104 encuentros.

  • Es la primera edición organizada por tres países.

  • México se convierte en el primer país anfitrión de tres Mundiales distintos.

  • El Estadio Azteca será el primer estadio en albergar partidos de tres Copas del Mundo.

Más allá de los récords, el torneo simboliza la expansión global definitiva del fútbol.

Nunca antes una Copa Mundial había involucrado una infraestructura tan compleja ni una audiencia potencial tan grande.

Paradójicamente, mientras el fútbol se vuelve más global, también crece la necesidad de preservar las identidades locales que Galeano defendía.

Juan Villoro: el heredero mexicano de Galeano

Si Galeano fue la gran voz futbolística del Cono Sur, Juan Villoro representa una de las figuras más importantes de la literatura futbolística mexicana.

Autor de Dios es redondo y Balón dividido, Villoro ha continuado explorando las conexiones entre deporte, memoria e identidad.

Aficionado de los Pumas de la UNAM, ha señalado que el fútbol permite comprender aspectos fundamentales de la cultura mexicana.

Al igual que Galeano, considera que los partidos son escenarios donde se representan las alegrías, frustraciones y esperanzas colectivas.

No es casualidad que muchas de sus reflexiones cobren especial relevancia durante el Mundial 2026.

Reflexión final: por qué Galeano sigue siendo necesario

En una época dominada por estadísticas, algoritmos y transmisiones instantáneas, Eduardo Galeano nos invita a recordar algo esencial:

El fútbol sigue siendo una historia humana.

Detrás de cada gol existe una emoción.

Detrás de cada camiseta existe una comunidad.

Detrás de cada Mundial existe una memoria colectiva.

Y detrás de cada aficionado existe una necesidad profundamente humana de pertenecer, soñar y compartir.

Quizá esa sea la razón por la que El fútbol a sol y sombra continúa siendo una lectura indispensable.

Porque nos recuerda que el fútbol no explica únicamente cómo juegan los pueblos.

Explica también cómo viven, cómo recuerdan y cómo imaginan su futuro.

En el contexto del Mundial 2026, esta lección resulta más valiosa que nunca.


Referencias 

  • Elias, N., & Dunning, E. (1992). Deporte y ocio en el proceso de la civilización. Fondo de Cultura Económica.
  • Galeano, E. (2015). El fútbol a sol y sombra (4.ª ed.). Siglo XXI Editores.
  • Huizinga, J. (2019). Homo ludens. Alianza Editorial.
  • Mauss, M. (2009). Ensayo sobre el don: Forma y función del intercambio en las sociedades arcaicas. Katz Editores.
  • Marías, J. (2008). Salvajes y sentimentales: Letras de fútbol. Alfaguara.
  • Villoro, J. (2006). Dios es redondo. Planeta.
  • Villoro, J. (2014). Balón dividido. Planeta.

miércoles, 17 de septiembre de 2025

Deporte y ocio en el proceso de la civilización: una mirada sociológica de Norbert Elias y Eric Dunning

 


Introducción

El deporte es uno de los fenómenos sociales más extendidos y universales de nuestro tiempo. Está presente en los estadios, en la televisión, en las redes sociales, en las escuelas y hasta en los parques de barrio. No obstante, a pesar de su popularidad y de su relevancia cultural, el deporte ha sido históricamente subestimado como objeto de estudio académico. Muchos lo han considerado un simple entretenimiento, una actividad trivial frente a cuestiones “serias” como la política o la economía.

Contra esta percepción, el sociólogo alemán Norbert Elias y su discípulo Eric Dunning plantearon en Deporte y ocio en el proceso de la civilización (1986/2015) una visión innovadora: el deporte no solo refleja la sociedad, sino que participa activamente en la configuración del proceso civilizatorio. Desde su perspectiva, entender el deporte implica entender las transformaciones de la vida social, los cambios en la relación con la violencia, la regulación de las emociones y la construcción de identidades colectivas.

Este artículo busca difundir los principales aportes de esta obra clave de la sociología, mostrando cómo el deporte y el ocio constituyen dimensiones esenciales para comprender la modernidad y sus tensiones.

El contexto intelectual de Norbert Elias y Eric Dunning

Norbert Elias (1897-1990) es reconocido como el fundador de la sociología figuracional, corriente que concibe la sociedad como una red de interdependencias dinámicas entre individuos y grupos. Su obra más influyente, El proceso de la civilización (1939), analiza cómo a lo largo de los siglos las sociedades occidentales han transformado sus costumbres, aumentando el autocontrol de las emociones y reduciendo la tolerancia hacia la violencia física.

Eric Dunning (1936-2019), sociólogo británico, fue discípulo y colaborador de Elias. Juntos desarrollaron un campo pionero: la sociología del deporte. Su interés se centró en comprender cómo actividades aparentemente triviales, como los juegos o los espectáculos deportivos, revelan profundas dinámicas sociales.

Con esta perspectiva, ambos autores abrieron un terreno de estudio antes marginal, mostrando que el deporte no es un “pasatiempo”, sino un espejo privilegiado del proceso civilizatorio.

El deporte como “descontrol controlado de las emociones”

Uno de los conceptos más célebres de Elias y Dunning es el de “descontrol controlado de las emociones”. Según ellos, el deporte permite a los individuos liberar tensiones, experimentar excitación y sentir intensamente, pero dentro de un marco regulado por reglas e instituciones.

En otras palabras, el deporte ofrece un espacio seguro para vivir emociones fuertes —como la alegría de la victoria o la frustración de la derrota— sin que estas desemboquen en violencia letal. Así, se convierte en un mecanismo social que canaliza pasiones colectivas de manera ordenada.

Por ejemplo, el fútbol moviliza multitudes y despierta pasiones intensas. Sin embargo, esas pasiones están contenidas dentro de reglas claras: hay árbitros, tiempos de juego, sanciones y un marco legal que limita la violencia. La agresión directa y la aniquilación física, propias de los conflictos medievales o de las guerras, han sido sustituidas por una competencia ritualizada que ofrece espectáculo y emoción sin riesgo de muerte (Elias & Dunning, 2015).

Este “descontrol controlado” ilustra cómo el proceso de civilización ha transformado la relación con la violencia: del combate mortal al juego regulado.

Ocio y tiempo libre: más que lo opuesto al trabajo

Otra aportación relevante de Elias y Dunning es su crítica a la visión dualista que contrapone trabajo y tiempo libre. Para ellos, el ocio no es simplemente el “tiempo que sobra” después de trabajar, sino un espacio con dinámicas propias que cumple funciones sociales fundamentales.

El tiempo libre incluye actividades diversas: desde el descanso doméstico hasta la participación en ceremonias colectivas, pasando por el entretenimiento y, por supuesto, el deporte. Estas actividades no solo alivian la fatiga del trabajo, sino que contribuyen a fortalecer los vínculos sociales, a reducir tensiones y a generar identidades colectivas.

El deporte se ubica dentro de este espectro como una forma particular de ocio institucionalizado. Su importancia no radica únicamente en el placer que genera, sino en la manera en que organiza la convivencia, establece normas de cooperación y competencia, y contribuye a la cohesión social.

El deporte como institución moderna

Elias y Dunning muestran que el deporte, tal como lo conocemos hoy, es un producto de la modernidad. Aunque los juegos y competencias han existido desde la Antigüedad, el deporte moderno se caracteriza por su institucionalización:

  • Reglas universales: establecidas para asegurar la equidad y permitir la participación de equipos de diferentes regiones y naciones.

  • Organización institucional: asociaciones, federaciones y organismos internacionales que regulan las competencias.

  • Carácter espectacular: los deportes modernos no solo se practican, también se consumen como espectáculos masivos.

  • Dimensión global: deportes como el fútbol, el baloncesto o el atletismo trascienden fronteras y se convierten en fenómenos globales.

Así, el deporte moderno refleja los valores de la sociedad contemporánea: racionalización, control, universalidad y globalización.

Violencia y civilización: del combate a la competencia regulada

Uno de los hilos centrales de la obra es la relación entre violencia y deporte. Elias sostiene que el proceso de civilización europeo consistió en gran parte en la domesticación de la violencia. Donde antes había guerras privadas, duelos y enfrentamientos sangrientos, la modernidad implantó mecanismos de control estatal y normas jurídicas que limitaron la violencia física.

El deporte, en este contexto, aparece como una forma mimética de la violencia: reproduce la confrontación y el riesgo, pero de manera ritualizada y controlada. El enfrentamiento entre equipos o atletas sustituye al combate entre ejércitos o clanes. La derrota ya no implica la muerte, sino la pérdida simbólica en un marcador.

De este modo, el deporte funciona como un laboratorio social donde se aprenden el autocontrol, la disciplina, la aceptación de normas y la canalización de emociones intensas.

El fútbol como caso paradigmático

Entre los deportes modernos, el fútbol ocupa un lugar privilegiado en el análisis de Elias y Dunning. Su popularidad mundial y su capacidad de movilizar masas lo convierten en un objeto ideal para observar las dinámicas sociales.

El fútbol no solo es un juego: es un fenómeno económico, que involucra a industrias como la de la publicidad, el turismo y los medios de comunicación; un fenómeno político, utilizado para reforzar identidades nacionales o para legitimar regímenes; y un fenómeno cultural, que construye pertenencia y rivalidades colectivas.

Asimismo, el fútbol muestra con claridad la tensión entre la violencia y el control. Aunque en ocasiones se producen brotes de violencia entre aficionados, la lógica del deporte apunta siempre a contener esa violencia dentro de marcos normativos y a sublimarla en formas aceptadas socialmente.

Identidad, género y deporte

Otro aporte importante del libro es el análisis del deporte como espacio de construcción de identidades sociales. Elias y Dunning señalan que el deporte contribuye a configurar identidades nacionales, regionales y de clase, pero también ha funcionado históricamente como un “coto masculino”.

Durante siglos, las prácticas deportivas estuvieron asociadas a la virilidad, la fuerza física y la competencia entre hombres. Esto reforzó estereotipos de género y excluyó a las mujeres de muchas disciplinas. Sin embargo, en las últimas décadas se han producido transformaciones significativas: la creciente participación femenina en el deporte cuestiona viejos modelos y amplía las posibilidades de identificación.

El deporte, en este sentido, refleja las tensiones y cambios sociales en torno al género y la identidad.

Relevancia actual del pensamiento de Elias y Dunning

Aunque Deporte y ocio en el proceso de la civilización fue publicado por primera vez en 1986, sus ideas mantienen plena vigencia en el siglo XXI. Hoy más que nunca, el deporte está presente en la vida cotidiana: se transmite en tiempo real por plataformas digitales, mueve enormes cantidades de dinero y es utilizado con fines políticos y comerciales.

Además, fenómenos contemporáneos como el hooliganismo, la violencia en los estadios o la mercantilización del deporte confirman la pertinencia de analizar estas prácticas desde la sociología. Comprender el deporte es comprender cómo las sociedades regulan la violencia, gestionan las emociones colectivas y construyen identidades en un mundo globalizado.

Conclusión

El aporte de Norbert Elias y Eric Dunning consiste en haber tomado en serio al deporte y al ocio como objetos de estudio sociológico. Su obra demuestra que estas actividades no son triviales, sino dimensiones fundamentales de la vida social.

El deporte es al mismo tiempo juego, espectáculo, institución y mecanismo de regulación emocional. Refleja las tensiones entre violencia y control, trabajo y ocio, libertad y disciplina. Es un espacio donde se ponen en juego identidades colectivas, se negocian normas y se experimenta la modernidad en toda su complejidad.

En definitiva, estudiar el deporte es estudiar la civilización misma. Elias y Dunning nos recuerdan que detrás de cada partido, cada competencia y cada celebración deportiva, se esconde una profunda trama social que merece ser comprendida.

Referencia 

Elias, N., & Dunning, E. (2015). Deporte y ocio en el proceso de la civilización (P. Jiménez, Trad.). Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 1986).