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lunes, 27 de julio de 2026

90 minutos que cambian al mundo (Última parte)

 


Introducción: cuando el silbatazo final nunca termina

Cada Copa del Mundo deja campeones, goleadores y estadísticas, pero también deja algo mucho más valioso: recuerdos que se convierten en patrimonio colectivo.

Las generaciones recuerdan dónde estaban durante un partido histórico, con quién celebraron un campeonato o cómo vivieron una eliminación. Esas memorias compartidas forman parte de la identidad de los pueblos.

Por ello, el fútbol ha dejado de ser únicamente un deporte para convertirse en un fenómeno estudiado por la sociología, la antropología, la psicología, la economía, la educación y la comunicación.

El Mundial 2026 confirmó nuevamente que el fútbol posee una extraordinaria capacidad para unir culturas, generar emociones compartidas y proyectar la identidad de las naciones ante el mundo.

El fútbol como patrimonio cultural

Cuando se habla de patrimonio cultural generalmente se piensa en monumentos, edificios históricos o zonas arqueológicas.

Sin embargo, la UNESCO también reconoce el patrimonio cultural inmaterial, conformado por tradiciones, expresiones artísticas, conocimientos y prácticas sociales transmitidas entre generaciones.

Aunque el fútbol no forma parte oficialmente de esta lista, muchos de los elementos que lo rodean sí constituyen expresiones culturales:

  • los himnos de los clubes;
  • los cánticos de las aficiones;
  • las narraciones deportivas;
  • los murales urbanos;
  • los rituales previos a un partido;
  • las reuniones familiares durante un Mundial.

Todos ellos fortalecen la identidad colectiva.

En México, el fútbol se ha integrado profundamente a la cultura popular.

Las conversaciones de oficina.

Las "cascaritas" en parques y escuelas.

Los domingos de liga.

Los álbumes Panini.

Las quinielas.

Las reuniones familiares.

Todo ello constituye una tradición que ha acompañado a varias generaciones.

El fútbol también educa

Con frecuencia se piensa que la educación ocurre únicamente dentro del salón de clases.

Sin embargo, los espacios deportivos también representan escenarios de aprendizaje.

Desde la pedagogía contemporánea, el fútbol favorece el desarrollo de competencias fundamentales:

Trabajo colaborativo

Ningún jugador gana un partido por sí solo.

El éxito depende de la cooperación, la comunicación y la confianza entre compañeros.

Estas mismas competencias son indispensables en cualquier organización moderna.

Inteligencia emocional

El deporte enseña a:

  • controlar la frustración;
  • tolerar la derrota;
  • celebrar con humildad;
  • perseverar;
  • regular emociones.

Aspectos esenciales para el bienestar psicológico.

Ciudadanía

Respetar reglas.

Aceptar decisiones.

Resolver conflictos.

Reconocer al adversario.

Todo ello forma parte de la formación ciudadana.

El fútbol constituye una extraordinaria escuela de convivencia democrática.

Liderazgo

Cada capitán representa un modelo de liderazgo basado en el ejemplo, la comunicación y la responsabilidad.

Competencias altamente valoradas en el ámbito educativo y profesional.

El fútbol y la ciencia

Durante décadas el entrenamiento deportivo dependía principalmente de la experiencia.

Hoy ocurre exactamente lo contrario.

El fútbol moderno integra conocimientos provenientes de múltiples disciplinas:

Psicología

  • Motivación.
  • Liderazgo.
  • Concentración.
  • Trabajo en equipo.

Medicina

  • Prevención de lesiones.
  • Recuperación muscular.
  • Rehabilitación.

Nutrición

  • Alimentación personalizada.
  • Hidratación.
  • Suplementación científica.

Biomecánica

  • Técnica de carrera.
  • Análisis del movimiento.
  • Optimización del rendimiento.

Ciencia de datos

Actualmente los clubes utilizan millones de registros estadísticos para analizar:

  • pases;
  • recorridos;
  • velocidad;
  • posesión;
  • presión;
  • riesgo de lesión.

La inteligencia artificial ya forma parte del fútbol contemporáneo.

El legado del Mundial 2026

La Copa Mundial organizada por México, Estados Unidos y Canadá dejó importantes enseñanzas.

1. El fútbol sigue evolucionando

La ampliación a 48 selecciones permitió que nuevos países participaran en la máxima competencia mundial.

Esto fortalece la diversidad y democratiza el deporte.

2. México volvió a hacer historia

Al organizar su tercera Copa Mundial, México confirmó su capacidad para albergar eventos internacionales de primer nivel.

El Estadio Azteca volvió a convertirse en un símbolo universal del fútbol.

3. La tecnología llegó para quedarse

VAR.

Fuera de juego semiautomático.

Inteligencia artificial.

Análisis biomecánico.

El fútbol continuará evolucionando gracias al conocimiento científico.

Eduardo Galeano: el fútbol explicado desde la sensibilidad

Hablar del fútbol latinoamericano implica necesariamente recordar a Eduardo Galeano.

En El fútbol a sol y sombra escribió una frase que resume la magia de este deporte:

"El estilo de juego es una manera de ser."

Esta afirmación permite comprender que el fútbol también expresa la identidad de los pueblos.

Brasil juega distinto a Italia.

Argentina desarrolla un estilo diferente al alemán.

México posee una tradición futbolística propia.

Cada selección refleja parte de la cultura de su sociedad.

Otra reflexión profundamente conocida señala:

"El gol es el orgasmo del fútbol."

Aunque la frase posee un tono literario, Galeano explica que el gol concentra la mayor descarga emocional del deporte.

Desde la neurociencia sabemos que durante esos segundos aumenta significativamente la liberación de dopamina y otras sustancias relacionadas con el placer.

La literatura y la ciencia coinciden.

Juan Villoro: el cronista del fútbol mexicano

Pocos escritores contemporáneos han reflexionado tanto sobre el fútbol mexicano como Juan Villoro.

En Dios es redondo afirma:

"El fútbol sirve para entender un país."

Esta idea resulta especialmente pertinente en el contexto del Mundial 2026.

Cada selección representa mucho más que once jugadores.

Representa:

  • historia;
  • economía;
  • educación;
  • cultura;
  • identidad.

Villoro también recuerda que:

"Un estadio es el único lugar donde miles de personas pueden emocionarse al mismo tiempo por la misma razón."

La frase resume uno de los fenómenos más estudiados por la psicología colectiva: las emociones compartidas fortalecen el sentido de pertenencia y la cohesión social.

¿Qué nos deja el Mundial 2026?

Más allá del campeón, el Mundial deja importantes aprendizajes:

  • La cooperación supera al individualismo.
  • La diversidad fortalece al deporte.
  • La ciencia transforma continuamente el rendimiento.
  • La tecnología mejora la toma de decisiones.
  • El respeto sigue siendo el fundamento del juego limpio.
  • El fútbol continúa siendo uno de los lenguajes universales de la humanidad.

Reflexión final

Durante las cuatro entregas de este artículo hemos recorrido la historia, las reglas, la ciencia, la cultura y la dimensión humana del fútbol. El documento de la CONADE sirvió como punto de partida para comprender los fundamentos del juego, mientras que las aportaciones de la psicología, la sociología, la antropología y la educación permitieron ampliar la mirada hacia un fenómeno que trasciende el ámbito deportivo.

El Mundial 2026 demostró que el fútbol sigue siendo un espacio privilegiado para el encuentro entre culturas. México volvió a ocupar un lugar central en la historia del balompié al convertirse en el primer país anfitrión de tres Copas del Mundo, reafirmando una tradición que ha acompañado a generaciones de aficionados.

Las palabras de Eduardo Galeano y Juan Villoro recuerdan que el fútbol también puede leerse como literatura y entenderse como una manifestación de la condición humana. En una cancha se reflejan la cooperación, el conflicto, la esperanza, la creatividad y la capacidad de sobreponerse a la adversidad. Por ello, estudiar el fútbol es también estudiar a las sociedades que lo practican y lo viven.

En una época marcada por la inteligencia artificial, la hiperconectividad y los cambios tecnológicos, el fútbol conserva algo esencial: la posibilidad de reunir a millones de personas alrededor de una misma emoción. Ningún algoritmo puede reemplazar el abrazo espontáneo tras un gol, la ilusión de un niño que sueña con representar a su país o el recuerdo imborrable de un Mundial vivido en familia.

Quizá esa sea la mayor lección que nos deja este deporte: el fútbol no sólo se juega con los pies; se construye con la memoria, la identidad y las emociones de quienes lo hacen parte de su vida cotidiana.

Referencias 

Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte. (s. f.). Manual básico de fútbol. Gobierno de México.

Elias, N., & Dunning, E. (1992). Deporte y ocio en el proceso de la civilización. Fondo de Cultura Económica.

Fédération Internationale de Football Association. (2025). Regulations for the FIFA World Cup 2026. FIFA.

Galeano, E. (2015). El fútbol a sol y sombra. Siglo XXI Editores.

Huizinga, J. (2019). Homo ludens. Alianza Editorial.

International Football Association Board. (2025). Laws of the Game 2025/26. IFAB.

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2003). Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.

Tajfel, H., & Turner, J. C. (1986). The social identity theory of intergroup behavior. En S. Worchel & W. G. Austin (Eds.), Psychology of Intergroup Relations (pp. 7–24). Nelson-Hall.

Villoro, J. (2006). Dios es redondo. Planeta.

Villoro, J. (2014). Balón dividido. Planeta.


martes, 7 de julio de 2026

Mundial 2026: La Psicología de Ganar y Perder con México

 



Introducción: mucho más que un partido de fútbol

Durante noventa minutos, millones de personas dejan de lado diferencias políticas, económicas, religiosas o culturales para concentrarse en un mismo objetivo: apoyar a la Selección Mexicana. En esos instantes, el fútbol deja de ser únicamente un deporte para convertirse en un fenómeno psicológico, social y cultural capaz de modificar emociones, conversaciones, relaciones familiares e incluso estados de ánimo colectivos.

El Mundial de 2026 representa un momento histórico. Por primera vez en la historia, tres países —México, Estados Unidos y Canadá— comparten la organización de la Copa Mundial de la FIFA. México, además, se convertirá en la primera nación en albergar tres Copas del Mundo (1970, 1986 y 2026), consolidando un vínculo histórico con el fútbol mundial.

Sin embargo, detrás de la euforia, los himnos, las banderas y las celebraciones existe una pregunta profundamente humana:

¿Qué ocurre psicológicamente cuando México gana o pierde un partido mundialista?

La respuesta trasciende el deporte. Involucra procesos de identidad nacional, pertenencia social, autoestima colectiva, regulación emocional, memoria histórica y construcción simbólica de una comunidad.

Este artículo explora el impacto psicológico que producen tanto la victoria como la derrota de la Selección Mexicana durante el Mundial 2026, integrando aportaciones de la psicología social, la neurociencia, la sociología del deporte y la visión literaria del escritor mexicano Juan Villoro, uno de los principales pensadores del fútbol como fenómeno cultural.

El fútbol: una experiencia emocional compartida

Desde la psicología social se reconoce que los seres humanos construyen parte de su identidad mediante la pertenencia a grupos.

Cuando una persona afirma:

"Ganamos."

En realidad, probablemente nunca tocó un balón.

Sin embargo, psicológicamente sí participó.

Esta identificación ocurre porque la Selección Nacional representa algo más grande que un equipo deportivo:

  • representa una bandera;
  • una historia;
  • una comunidad;
  • una identidad nacional.

La Teoría de la Identidad Social, desarrollada por Henri Tajfel y John Turner, explica que las personas incrementan su autoestima cuando los grupos con los que se identifican tienen éxito.

Por ello, una victoria deportiva puede producir bienestar psicológico incluso entre personas que nunca han practicado fútbol.

¿Qué ocurre psicológamente cuando México gana?

Una victoria mundialista desencadena una verdadera cascada emocional.

Diversas investigaciones muestran incrementos temporales en:

  • optimismo
  • esperanza
  • orgullo nacional
  • cooperación social
  • conversaciones positivas
  • confianza interpersonal

Desde la neurociencia, los triunfos deportivos activan el circuito cerebral de recompensa.

Durante estas experiencias aumenta la liberación de:

  • dopamina
  • serotonina
  • oxitocina

Estas sustancias favorecen:

  • mayor sensación de felicidad;
  • motivación;
  • cohesión social;
  • percepción de pertenencia.

No es casualidad que, después de una victoria importante, muchas ciudades experimenten celebraciones espontáneas donde miles de desconocidos se abrazan como si fueran viejos amigos.

La emoción compartida reduce temporalmente las barreras sociales.

Durante algunas horas todos parecen formar parte de una misma familia.

La victoria fortalece la identidad colectiva

Los psicólogos llaman a este fenómeno Basking in Reflected Glory (BIRG), que podría traducirse como "disfrutar del éxito reflejado".

Cuando México gana, muchas personas:

  • usan más la camiseta nacional;
  • publican fotografías patrióticas;
  • cambian su imagen de perfil;
  • hablan en primera persona del plural.

No dicen:

"La Selección ganó."

Dicen:

"Ganamos."

Ese pequeño cambio lingüístico revela un enorme proceso psicológico de identificación.

Cuando llega la derrota

La derrota tiene efectos igualmente profundos.

Aparecen emociones como:

  • tristeza;
  • frustración;
  • enojo;
  • impotencia;
  • decepción;
  • vergüenza colectiva.

En psicología deportiva se reconoce que la derrota activa procesos similares al duelo.

No se trata únicamente de perder un partido.

Se pierde una expectativa.

Se rompe una ilusión.

Se modifica temporalmente la narrativa que una comunidad construía sobre sí misma.

El síndrome del "casi"

México ha vivido durante décadas una narrativa deportiva muy particular.

Las eliminaciones en octavos de final generaron un fenómeno conocido popularmente como el "quinto partido".

Más que una meta deportiva, se convirtió en un símbolo psicológico.

Cada Mundial renacía una esperanza colectiva.

Y cada eliminación reforzaba la sensación de deuda histórica.

Este patrón favorece la aparición de emociones ambivalentes:

  • orgullo por competir;
  • frustración por no avanzar;
  • esperanza renovada;
  • decepción repetida.

¿Por qué una derrota duele tanto?

Porque las personas invierten emocionalmente.

Durante semanas:

  • imaginan escenarios;
  • hacen rituales;
  • organizan reuniones familiares;
  • compran camisetas;
  • modifican horarios laborales.

Todo ese esfuerzo emocional crea expectativas.

Cuando éstas no se cumplen aparece una respuesta psicológica conocida como:

disonancia cognitiva.

Las personas intentan explicar la derrota mediante diferentes narrativas:

  • el árbitro;
  • la mala suerte;
  • las lesiones;
  • el entrenador;
  • la corrupción;
  • los directivos.

Buscar explicaciones ayuda a reducir el malestar emocional.

El papel de los medios de comunicación

Las emociones deportivas no se construyen únicamente en la cancha.

También se producen en:

  • televisión;
  • radio;
  • periódicos;
  • redes sociales;
  • plataformas digitales.

Los medios amplifican tanto la euforia como la frustración.

Una victoria puede convertirse rápidamente en una narrativa heroica.

Una derrota puede transformarse en una tragedia nacional.

Las redes sociales intensifican este fenómeno mediante comentarios inmediatos, memes y discusiones que multiplican la experiencia emocional colectiva.

Juan Villoro: el fútbol como espejo de la sociedad

Pocos autores han comprendido el fútbol desde una perspectiva cultural como Juan Villoro.

Para Villoro, el fútbol nunca ha sido únicamente un deporte.

Es un relato.

Un lenguaje común.

Una forma de explicar quiénes somos.

En su obra Dios es redondo, sostiene que el fútbol constituye una experiencia narrativa donde millones de personas viven simultáneamente esperanza, incertidumbre, tragedia y redención.

Desde esta perspectiva, la victoria no sólo modifica un marcador.

Transforma momentáneamente la forma en que una comunidad se percibe a sí misma.

La derrota, por el contrario, obliga a reinterpretar el significado de pertenecer a ese colectivo.

Villoro observa que el aficionado auténtico no abandona al equipo cuando pierde. Al contrario, es precisamente en la derrota donde se pone a prueba la profundidad del vínculo emocional. Ganar produce alegría; perder revela el grado de identidad compartida.

Esta idea dialoga con la psicología social: las comunidades cohesionadas no sólo celebran juntas; también aprenden a elaborar colectivamente la frustración. La derrota puede convertirse en un espacio de reflexión, resiliencia y reconstrucción simbólica, siempre que no derive en violencia, culpabilización o exclusión.

En este sentido, el fútbol funciona como un laboratorio emocional de la sociedad. En cada Mundial se ensayan sentimientos que también aparecen en otros ámbitos de la vida: la esperanza, el fracaso, la perseverancia, la solidaridad y la capacidad de volver a intentarlo.

El Mundial 2026: una oportunidad para fortalecer el tejido social

Más allá del resultado deportivo, el Mundial 2026 ofrece a México una oportunidad extraordinaria para fortalecer valores comunitarios.

Eventos de esta magnitud favorecen:

  • convivencia familiar;
  • identidad cultural;
  • turismo;
  • participación ciudadana;
  • orgullo por el patrimonio nacional;
  • intercambio cultural internacional.

La verdadera victoria no depende exclusivamente del marcador.

También se refleja en la capacidad de construir comunidades más solidarias.

Datos curiosos de la Selección Mexicana rumbo al Mundial 2026

⚽ México será el primer país en organizar tres Copas del Mundo (1970, 1986 y 2026).

⚽ El partido inaugural del Mundial 2026 está programado para disputarse en el histórico Estadio Azteca, escenario que ya albergó los partidos inaugurales de 1970 y 1986.

⚽ Será la primera Copa Mundial con 48 selecciones nacionales, ampliando el número de participantes y modificando el formato de competencia.

⚽ La organización conjunta entre México, Estados Unidos y Canadá será la primera realizada por tres países.

⚽ La Selección Mexicana es una de las pocas selecciones que ha participado en la mayoría de las Copas del Mundo desde 1994, consolidando una presencia constante en el torneo.

⚽ El fútbol continúa siendo uno de los eventos televisivos y digitales con mayor audiencia en México, movilizando a millones de personas durante cada encuentro mundialista.

Reflexión final

Cuando México juega un Mundial, el balón rueda sobre el césped, pero las emociones recorren calles, hogares, escuelas, oficinas y plazas públicas. Cada gol despierta una alegría que parece compartida por todo un país; cada derrota deja silencios que trascienden el marcador. En ese espejo colectivo, el fútbol revela nuestra necesidad de pertenecer, de celebrar juntos y también de aprender a enfrentar la frustración.

Desde la mirada de la psicología, ganar fortalece temporalmente la autoestima colectiva y la cohesión social, mientras que perder pone a prueba la resiliencia emocional de una comunidad. Como sugiere Juan Villoro, el verdadero significado del fútbol no reside únicamente en el resultado, sino en la historia que una sociedad construye alrededor de él.

Quizá la mayor enseñanza del Mundial 2026 sea recordar que el deporte puede unir, inspirar y generar bienestar cuando se vive con pasión, respeto y sentido crítico. Después de todo, las victorias más duraderas no siempre aparecen en el marcador: también se reflejan en la capacidad de una comunidad para encontrarse, reconocerse y seguir creyendo en un proyecto común.


Referencias

Bandura, A. (1997). Self-efficacy: The exercise of control. W. H. Freeman.

Biscaia, R., Correia, A., Ross, S., Rosado, A., & Maroco, J. (2013). Spectator-based brand equity in professional soccer. Sport Management Review, 16(1), 45–57.

Cialdini, R. B., et al. (1976). Basking in reflected glory. Journal of Personality and Social Psychology, 34(3), 366–375.

FIFA. (2025). FIFA World Cup 2026™. https://www.fifa.com

Tajfel, H., & Turner, J. C. (1986). The social identity theory of intergroup behavior. En S. Worchel & W. Austin (Eds.), Psychology of Intergroup Relations.

Villoro, J. (2006). Dios es redondo. Anagrama.

Wann, D. L. (2006). The causes and consequences of sport team identification. En A. Raney & J. Bryant (Eds.), Handbook of Sports and Media. Lawrence Erlbaum.