martes, 30 de septiembre de 2025

21 lecciones para entender el presente: entre la tecnología, la política y la vida cotidiana

 



En las últimas décadas, la humanidad ha experimentado transformaciones que afectan no solo a los sistemas políticos y económicos, sino también a la manera en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. El historiador Yuval Noah Harari, en su obra 21 lecciones para el siglo XXI (2018/2023), propone un análisis crítico de los retos que enfrentamos en el presente, desde la irrupción de la inteligencia artificial hasta la crisis de los valores democráticos.

Uno de los ejes centrales del libro es la fusión entre la biotecnología y la infotecnología. Harari advierte que estas revoluciones no se limitan al ámbito científico: también influyen en la vida cotidiana de millones de personas. Por ejemplo, cuando un algoritmo de una aplicación de música recomienda canciones basadas en nuestras emociones o cuando un reloj inteligente mide el ritmo cardíaco y anticipa posibles problemas de salud, somos testigos de cómo la tecnología se introduce en nuestro mundo interior (Harari, 2018/2023). Estos avances ofrecen beneficios, pero también plantean dilemas: ¿qué pasará si las decisiones médicas, laborales o financieras dependen más de máquinas que de humanos?

En el plano político, Harari señala la crisis del relato liberal, el cual durante décadas prometió libertad, democracia y prosperidad. Sin embargo, fenómenos recientes como el Brexit o el ascenso de Donald Trump reflejan un desencanto social profundo. Para muchos ciudadanos, la globalización ya no representa una oportunidad, sino una amenaza. Esto se refleja en escenas tan simples como un obrero que teme perder su empleo ante la automatización o una familia que siente que sus costumbres están en riesgo frente a la llegada de migrantes (Harari, 2018/2023).

El autor también alerta sobre la era de la posverdad. En un tiempo en el que circulan millones de noticias en redes sociales, diferenciar lo verdadero de lo falso se ha vuelto un reto. Un ejemplo cotidiano es la difusión de cadenas falsas por aplicaciones de mensajería, que muchas veces generan miedo o desinformación sobre vacunas, elecciones o fenómenos climáticos. Esta confusión no es trivial: afecta la confianza en las instituciones y en la ciencia.

Harari subraya, además, que lo personal es político. La interconexión global convierte gestos individuales en detonadores de grandes cambios. El caso de Mohamed Bouazizi, el joven tunecino cuya autoinmolación desencadenó la Primavera Árabe, o el movimiento #MeToo, impulsado por miles de mujeres compartiendo sus experiencias en redes sociales, muestran cómo las decisiones personales pueden tener consecuencias internacionales (Harari, 2018/2023). Incluso en lo cotidiano, algo tan simple como elegir productos sostenibles o compartir información confiable en redes contribuye a modelar el rumbo del planeta.

Finalmente, Harari plantea una pregunta esencial: ¿Qué significa ser humano en el siglo XXI?. Frente a desafíos como el cambio climático, la inteligencia artificial o la manipulación genética, no basta con confiar en que el mercado o la tecnología resolverán los problemas. Es necesario replantear el sentido de la vida, la educación de las futuras generaciones y los valores que queremos preservar.

En síntesis, 21 lecciones para el siglo XXI no es un manual con respuestas simples, sino una invitación a la reflexión. Nos recuerda que cada acción cotidiana, desde usar un dispositivo inteligente hasta participar en debates sociales, forma parte del entramado de decisiones que definirán el futuro de la humanidad. En un mundo de incertidumbre, el conocimiento crítico y la conciencia ética se convierten en nuestras herramientas más poderosas para afrontar el presente.


📚 Referencias

Harari, Y. N. (2018/2023). 21 lecciones para el siglo XXI. Barcelona: Penguin Random House.


viernes, 26 de septiembre de 2025

Paulo Freire y la investigación transdisciplinaria: repensar la ciencia desde la educación crítica

 





Introducción

En las últimas décadas, la humanidad se ha enfrentado a desafíos de enorme magnitud: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la desigualdad estructural, la violencia en distintas formas y las crisis migratorias. Estas problemáticas no solo afectan la vida cotidiana de millones de personas, sino que también ponen en jaque la sustentabilidad del planeta. Ante este panorama, se vuelve urgente repensar cómo se genera el conocimiento científico y cómo este puede convertirse en un motor de transformación social.

En este contexto, la obra Aprendiendo de Paulo Freire para la investigación transdisciplinaria. Principios, métodos y experiencias (Vilsmaier, Hensler, Merçon & Faschingeder, 2024) propone un enfoque innovador: inspirarse en los principios freireanos para construir una ciencia crítica, dialógica y comprometida con la justicia social y ambiental.

Este libro se inserta en la colección Ciencias y Humanidades para México, coordinada por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt) y el Fondo de Cultura Económica, lo cual da cuenta de su relevancia para los debates actuales en torno a la investigación, la educación y la construcción de sociedades más justas

Paulo Freire: leer el mundo para transformarlo

Paulo Freire (1921-1997), pedagogo brasileño y autor de la célebre Pedagogía del oprimido (1968/2005), defendía que la educación no debía limitarse a transmitir conocimientos, sino a formar sujetos críticos capaces de “leer el mundo” y actuar sobre él. Para Freire, la alfabetización iba mucho más allá de aprender a leer palabras: implicaba comprender la realidad social y transformarla.

El libro resalta cómo esta idea freireana ha inspirado la construcción de un paradigma de investigación que rompe las fronteras tradicionales de la academia. A diferencia de la ciencia convencional —muchas veces centrada en la neutralidad y la objetividad abstracta—, la investigación transdisciplinaria integra saberes académicos, comunitarios, tradicionales y populares, reconociendo la diversidad epistémica como una riqueza.

Principios freireanos aplicados a la investigación

La obra sistematiza los principios centrales del pensamiento de Freire y los vincula con la investigación contemporánea. Entre los más destacados se encuentran:

  1. Liberación

    • La educación y la investigación son actos políticos. El conocimiento no es neutro: puede perpetuar opresiones o contribuir a la liberación de los pueblos.

    • La praxis investigativa debe orientarse a cuestionar estructuras injustas y a generar alternativas emancipadoras (Freire, 2005).

  2. Diálogo

    • El diálogo auténtico es la base de todo proceso educativo e investigativo. No se trata de imponer verdades, sino de construirlas colectivamente.

    • En la investigación transdisciplinaria, el diálogo entre científicos, comunidades locales y movimientos sociales permite articular conocimientos diversos (Merçon, Ayala-Orozco & Rosell, 2018).

  3. Problematización

    • Freire proponía “problematizar” la realidad: verla como un proceso dinámico y cambiante, capaz de ser transformado.

    • Este enfoque rompe con visiones estáticas del conocimiento y abre el camino a metodologías participativas e innovadoras.

  4. Situacionalidad

    • Todo conocimiento está anclado en un contexto histórico, social y cultural.

    • Reconocer la situacionalidad significa entender que no existen soluciones universales, sino respuestas contextualizadas.

  5. Curiosidad crítica

    • Freire distinguía entre curiosidad cotidiana, estética y epistemológica (Freire, 1995).

    • La curiosidad crítica es el motor de la investigación transformadora, ya que impulsa a preguntar no solo “qué” ocurre, sino “por qué” y “cómo”.

  6. Esperanza activa

    • Para Freire, la esperanza es una necesidad ontológica: mueve a los seres humanos a buscar un mundo mejor (Freire, 1993).

    • La investigación transdisciplinaria se alimenta de esta esperanza crítica, orientada a construir futuros posibles.

La transdisciplinariedad como horizonte científico

Uno de los aportes más relevantes del libro es mostrar que ninguna disciplina aislada puede enfrentar por sí sola los problemas actuales. La transdisciplinariedad no solo implica colaboración entre áreas académicas, sino también la apertura hacia saberes no científicos.

Esto supone un cambio radical en la manera de concebir la ciencia:

  • La investigación se convierte en un espacio de encuentro entre universidades, comunidades rurales, pueblos originarios, movimientos sociales y organizaciones civiles.

  • El conocimiento se construye de manera dialógica y participativa, reconociendo el valor de las experiencias locales y colectivas.

  • Se apuesta por una ciencia con incidencia social y ambiental, vinculada directamente con la justicia epistémica, social y ecológica.

Aportes metodológicos inspirados en Freire

El libro no se limita a la teoría, sino que recopila experiencias concretas que muestran cómo aplicar los principios freireanos en la práctica investigativa:

  • Investigación-acción participativa (IAP): Surge en América Latina bajo la influencia de Freire y Orlando Fals Borda. Combina la reflexión crítica con la acción colectiva, orientada a resolver problemas locales (Fals Borda, 2001).

  • Sistematización de experiencias: Propuesta por Oscar Jara Holliday, busca recuperar aprendizajes de las prácticas sociales y convertirlos en conocimiento útil para la transformación (Jara Holliday, 2018).

  • Teatro del oprimido: Inspirado en Augusto Boal, se utiliza como herramienta pedagógica e investigativa para visibilizar conflictos sociales y generar procesos de emancipación.

  • Imágenes generadoras: Método visual que, siguiendo el enfoque de Freire, ayuda a problematizar la realidad a partir de representaciones artísticas y fotográficas, facilitando el diálogo entre diferentes actores.

Estos métodos tienen en común su flexibilidad, su anclaje en contextos concretos y su orientación a la transformación social.

Retos y desafíos de la investigación transdisciplinaria

Aunque prometedora, la transdisciplinariedad enfrenta retos importantes:

  • Relaciones de poder: Es necesario cuestionar las jerarquías epistémicas que privilegian el conocimiento académico sobre los saberes comunitarios (Rosendahl et al., 2015).

  • Reconocimiento institucional: Las universidades y sistemas de financiamiento suelen valorar más los indicadores cuantitativos que los procesos de transformación social.

  • Formación insuficiente: Pocas instituciones de educación superior enseñan metodologías inter- y transdisciplinarias; se aprende principalmente en la práctica (Fam, Neuhauser & Gibbs, 2018).

  • Tensión entre teoría y acción: La investigación transformadora exige equilibrar el análisis crítico con la acción concreta, lo cual no siempre es fácil.

Freire en el siglo XXI: vigencia y proyección

Lejos de ser un pensador del pasado, Paulo Freire sigue siendo una brújula para enfrentar los desafíos contemporáneos. Su visión inspira no solo a la educación popular, sino también a nuevas formas de investigación comprometida con la vida y la dignidad humana.

El libro demuestra que aplicar los principios freireanos a la ciencia actual es un acto de resistencia frente a la tecnocracia, el productivismo académico y la exclusión epistémica. Significa apostar por una ciencia solidaria, inclusiva y transformadora, capaz de articular justicia social y sustentabilidad.

Conclusión

La obra Aprendiendo de Paulo Freire para la investigación transdisciplinaria constituye una invitación a repensar el papel de la ciencia en nuestras sociedades. Inspirados en la pedagogía crítica, los investigadores reunidos en este volumen muestran que la educación y la investigación no son procesos neutros, sino profundamente políticos.

Al recuperar los principios de liberación, diálogo, problematización, situacionalidad, curiosidad crítica y esperanza, se abre un horizonte para construir nuevos modos de conocer que respondan a los problemas de nuestro tiempo.

En un mundo atravesado por crisis múltiples, Freire nos recuerda que investigar no es solo describir la realidad, sino comprometerse con su transformación. Como señala el libro, la transdisciplinariedad no es una moda académica, sino una necesidad histórica para construir sociedades más justas, pacíficas y sustentables.

📚 Referencias en formato APA 7

  • Fals Borda, O. (2001). Una sociología sentipensante para América Latina. Siglo del Hombre Editores.

  • Freire, P. (1993). Pedagogía de la esperanza. Siglo XXI Editores.

  • Freire, P. (1995). Cartas a quien pretende enseñar. Siglo XXI Editores.

  • Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido (30.ª ed.). Siglo XXI Editores.

  • Jara Holliday, O. (2018). La sistematización de experiencias: práctica y teoría para otros mundos posibles. Centro Internacional de Educación y Desarrollo Humano.

  • Merçon, J., Ayala-Orozco, B., & Rosell, J. (2018). Construyendo lo común: experiencias de investigación transdisciplinaria. Universidad Veracruzana.

  • Rosendahl, J., Zanella, M. A., Rist, S., & Weigelt, J. (2015). Scientists’ situated knowledge: Strong objectivity in transdisciplinarity. Futures, 65, 17–27.

  • Vilsmaier, U., Hensler, L., Merçon, J., & Faschingeder, G. (Eds.). (2024). Aprendiendo de Paulo Freire para la investigación transdisciplinaria. Principios, métodos y experiencias. Fondo de Cultura Económica; Conahcyt.


miércoles, 17 de septiembre de 2025

Deporte y ocio en el proceso de la civilización: una mirada sociológica de Norbert Elias y Eric Dunning

 


Introducción

El deporte es uno de los fenómenos sociales más extendidos y universales de nuestro tiempo. Está presente en los estadios, en la televisión, en las redes sociales, en las escuelas y hasta en los parques de barrio. No obstante, a pesar de su popularidad y de su relevancia cultural, el deporte ha sido históricamente subestimado como objeto de estudio académico. Muchos lo han considerado un simple entretenimiento, una actividad trivial frente a cuestiones “serias” como la política o la economía.

Contra esta percepción, el sociólogo alemán Norbert Elias y su discípulo Eric Dunning plantearon en Deporte y ocio en el proceso de la civilización (1986/2015) una visión innovadora: el deporte no solo refleja la sociedad, sino que participa activamente en la configuración del proceso civilizatorio. Desde su perspectiva, entender el deporte implica entender las transformaciones de la vida social, los cambios en la relación con la violencia, la regulación de las emociones y la construcción de identidades colectivas.

Este artículo busca difundir los principales aportes de esta obra clave de la sociología, mostrando cómo el deporte y el ocio constituyen dimensiones esenciales para comprender la modernidad y sus tensiones.

El contexto intelectual de Norbert Elias y Eric Dunning

Norbert Elias (1897-1990) es reconocido como el fundador de la sociología figuracional, corriente que concibe la sociedad como una red de interdependencias dinámicas entre individuos y grupos. Su obra más influyente, El proceso de la civilización (1939), analiza cómo a lo largo de los siglos las sociedades occidentales han transformado sus costumbres, aumentando el autocontrol de las emociones y reduciendo la tolerancia hacia la violencia física.

Eric Dunning (1936-2019), sociólogo británico, fue discípulo y colaborador de Elias. Juntos desarrollaron un campo pionero: la sociología del deporte. Su interés se centró en comprender cómo actividades aparentemente triviales, como los juegos o los espectáculos deportivos, revelan profundas dinámicas sociales.

Con esta perspectiva, ambos autores abrieron un terreno de estudio antes marginal, mostrando que el deporte no es un “pasatiempo”, sino un espejo privilegiado del proceso civilizatorio.

El deporte como “descontrol controlado de las emociones”

Uno de los conceptos más célebres de Elias y Dunning es el de “descontrol controlado de las emociones”. Según ellos, el deporte permite a los individuos liberar tensiones, experimentar excitación y sentir intensamente, pero dentro de un marco regulado por reglas e instituciones.

En otras palabras, el deporte ofrece un espacio seguro para vivir emociones fuertes —como la alegría de la victoria o la frustración de la derrota— sin que estas desemboquen en violencia letal. Así, se convierte en un mecanismo social que canaliza pasiones colectivas de manera ordenada.

Por ejemplo, el fútbol moviliza multitudes y despierta pasiones intensas. Sin embargo, esas pasiones están contenidas dentro de reglas claras: hay árbitros, tiempos de juego, sanciones y un marco legal que limita la violencia. La agresión directa y la aniquilación física, propias de los conflictos medievales o de las guerras, han sido sustituidas por una competencia ritualizada que ofrece espectáculo y emoción sin riesgo de muerte (Elias & Dunning, 2015).

Este “descontrol controlado” ilustra cómo el proceso de civilización ha transformado la relación con la violencia: del combate mortal al juego regulado.

Ocio y tiempo libre: más que lo opuesto al trabajo

Otra aportación relevante de Elias y Dunning es su crítica a la visión dualista que contrapone trabajo y tiempo libre. Para ellos, el ocio no es simplemente el “tiempo que sobra” después de trabajar, sino un espacio con dinámicas propias que cumple funciones sociales fundamentales.

El tiempo libre incluye actividades diversas: desde el descanso doméstico hasta la participación en ceremonias colectivas, pasando por el entretenimiento y, por supuesto, el deporte. Estas actividades no solo alivian la fatiga del trabajo, sino que contribuyen a fortalecer los vínculos sociales, a reducir tensiones y a generar identidades colectivas.

El deporte se ubica dentro de este espectro como una forma particular de ocio institucionalizado. Su importancia no radica únicamente en el placer que genera, sino en la manera en que organiza la convivencia, establece normas de cooperación y competencia, y contribuye a la cohesión social.

El deporte como institución moderna

Elias y Dunning muestran que el deporte, tal como lo conocemos hoy, es un producto de la modernidad. Aunque los juegos y competencias han existido desde la Antigüedad, el deporte moderno se caracteriza por su institucionalización:

  • Reglas universales: establecidas para asegurar la equidad y permitir la participación de equipos de diferentes regiones y naciones.

  • Organización institucional: asociaciones, federaciones y organismos internacionales que regulan las competencias.

  • Carácter espectacular: los deportes modernos no solo se practican, también se consumen como espectáculos masivos.

  • Dimensión global: deportes como el fútbol, el baloncesto o el atletismo trascienden fronteras y se convierten en fenómenos globales.

Así, el deporte moderno refleja los valores de la sociedad contemporánea: racionalización, control, universalidad y globalización.

Violencia y civilización: del combate a la competencia regulada

Uno de los hilos centrales de la obra es la relación entre violencia y deporte. Elias sostiene que el proceso de civilización europeo consistió en gran parte en la domesticación de la violencia. Donde antes había guerras privadas, duelos y enfrentamientos sangrientos, la modernidad implantó mecanismos de control estatal y normas jurídicas que limitaron la violencia física.

El deporte, en este contexto, aparece como una forma mimética de la violencia: reproduce la confrontación y el riesgo, pero de manera ritualizada y controlada. El enfrentamiento entre equipos o atletas sustituye al combate entre ejércitos o clanes. La derrota ya no implica la muerte, sino la pérdida simbólica en un marcador.

De este modo, el deporte funciona como un laboratorio social donde se aprenden el autocontrol, la disciplina, la aceptación de normas y la canalización de emociones intensas.

El fútbol como caso paradigmático

Entre los deportes modernos, el fútbol ocupa un lugar privilegiado en el análisis de Elias y Dunning. Su popularidad mundial y su capacidad de movilizar masas lo convierten en un objeto ideal para observar las dinámicas sociales.

El fútbol no solo es un juego: es un fenómeno económico, que involucra a industrias como la de la publicidad, el turismo y los medios de comunicación; un fenómeno político, utilizado para reforzar identidades nacionales o para legitimar regímenes; y un fenómeno cultural, que construye pertenencia y rivalidades colectivas.

Asimismo, el fútbol muestra con claridad la tensión entre la violencia y el control. Aunque en ocasiones se producen brotes de violencia entre aficionados, la lógica del deporte apunta siempre a contener esa violencia dentro de marcos normativos y a sublimarla en formas aceptadas socialmente.

Identidad, género y deporte

Otro aporte importante del libro es el análisis del deporte como espacio de construcción de identidades sociales. Elias y Dunning señalan que el deporte contribuye a configurar identidades nacionales, regionales y de clase, pero también ha funcionado históricamente como un “coto masculino”.

Durante siglos, las prácticas deportivas estuvieron asociadas a la virilidad, la fuerza física y la competencia entre hombres. Esto reforzó estereotipos de género y excluyó a las mujeres de muchas disciplinas. Sin embargo, en las últimas décadas se han producido transformaciones significativas: la creciente participación femenina en el deporte cuestiona viejos modelos y amplía las posibilidades de identificación.

El deporte, en este sentido, refleja las tensiones y cambios sociales en torno al género y la identidad.

Relevancia actual del pensamiento de Elias y Dunning

Aunque Deporte y ocio en el proceso de la civilización fue publicado por primera vez en 1986, sus ideas mantienen plena vigencia en el siglo XXI. Hoy más que nunca, el deporte está presente en la vida cotidiana: se transmite en tiempo real por plataformas digitales, mueve enormes cantidades de dinero y es utilizado con fines políticos y comerciales.

Además, fenómenos contemporáneos como el hooliganismo, la violencia en los estadios o la mercantilización del deporte confirman la pertinencia de analizar estas prácticas desde la sociología. Comprender el deporte es comprender cómo las sociedades regulan la violencia, gestionan las emociones colectivas y construyen identidades en un mundo globalizado.

Conclusión

El aporte de Norbert Elias y Eric Dunning consiste en haber tomado en serio al deporte y al ocio como objetos de estudio sociológico. Su obra demuestra que estas actividades no son triviales, sino dimensiones fundamentales de la vida social.

El deporte es al mismo tiempo juego, espectáculo, institución y mecanismo de regulación emocional. Refleja las tensiones entre violencia y control, trabajo y ocio, libertad y disciplina. Es un espacio donde se ponen en juego identidades colectivas, se negocian normas y se experimenta la modernidad en toda su complejidad.

En definitiva, estudiar el deporte es estudiar la civilización misma. Elias y Dunning nos recuerdan que detrás de cada partido, cada competencia y cada celebración deportiva, se esconde una profunda trama social que merece ser comprendida.

Referencia 

Elias, N., & Dunning, E. (2015). Deporte y ocio en el proceso de la civilización (P. Jiménez, Trad.). Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 1986).







domingo, 14 de septiembre de 2025

El estrés de los profesores: la otra cara de la educación

 


La docencia es una de las profesiones más significativas para el desarrollo humano y social. Sin embargo, en las últimas décadas ha sido reconocida también como una de las ocupaciones más estresantes (Travers & Cooper, 1997). La presión constante de las reformas educativas, las crecientes demandas administrativas, la complejidad en la gestión del aula y la falta de reconocimiento social han generado un entorno laboral desafiante para los maestros.

Más que un problema individual, el estrés docente constituye un fenómeno estructural que compromete la salud mental y física de los educadores, afecta la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje y, en consecuencia, repercute en la formación de las nuevas generaciones.

¿Qué entendemos por estrés docente?

El estrés se define como un proceso dinámico de interacción entre la persona y su entorno, que se presenta cuando las demandas superan la capacidad de afrontamiento del individuo (Cox, 1978; Lazarus, 1981). En los maestros, este fenómeno se manifiesta en tres niveles principales:

  • Psicológico: ansiedad, frustración, depresión y baja autoestima.

  • Fisiológico: cefaleas, fatiga, insomnio, problemas cardiovasculares.

  • Conductual: absentismo, abandono de la profesión, consumo excesivo de alcohol o tabaco (Travers & Cooper, 1997).

Selye (1980) diferencia entre eustrés (positivo, que impulsa al desarrollo) y distrés (negativo, dañino). En el caso de los docentes, la mayoría de las experiencias señaladas corresponden al segundo tipo.

Causas del estrés en la docencia

Las investigaciones de Travers y Cooper (1997) en el Reino Unido muestran que los maestros enfrentan presiones tanto primarias (directamente relacionadas con el aula) como secundarias (de carácter social y estructural). Entre las más comunes se destacan:

  1. Cambios constantes en las políticas educativas: reformas curriculares, evaluaciones estandarizadas y nuevas formas de gestión escolar que generan incertidumbre.

  2. Sobrecarga laboral: preparación de clases, corrección de tareas, reuniones administrativas y falta de tiempo personal.

  3. Relaciones conflictivas: problemas con alumnos indisciplinados, padres poco colaboradores o falta de apoyo de los directivos.

  4. Disminución del respeto social: los docentes han pasado de ser figuras de autoridad respetada a convertirse, en algunos contextos, en blanco de críticas.

  5. Escasas oportunidades de promoción profesional: lo que contribuye a la desmotivación y a la sensación de estancamiento.

Consecuencias del estrés en el profesorado

El impacto del estrés prolongado no se limita al bienestar del docente, sino que repercute en el sistema educativo en su conjunto:

  • A nivel individual: agotamiento emocional (burnout), depresión, problemas de salud física y mental.

  • A nivel institucional: disminución del rendimiento académico de los alumnos, relaciones tensas en el entorno escolar, aumento del absentismo.

  • A nivel social: pérdida de docentes talentosos, abandono de la profesión y aumento de los costos en salud pública (Travers & Cooper, 1997).

De hecho, estudios internacionales señalan que entre el 30 % y el 90 % de los docentes experimentan altos niveles de estrés, con una tendencia creciente en sociedades de cambios acelerados (Hawkes & Dedrick, 1983; Kyriacou, 1987).

Estrategias de afrontamiento

El libro de Travers y Cooper (1997) plantea que el estrés docente no debe ser visto como una señal de debilidad, sino como un fenómeno prevenible y manejable si se adoptan estrategias a distintos niveles:

  • Individual: fomentar la autoeficacia, practicar técnicas de relajación, desarrollar habilidades de gestión del tiempo y fortalecer redes de apoyo personal.

  • Organizacional: mejorar la comunicación entre directivos y maestros, establecer políticas de acompañamiento docente, reconocer logros y redistribuir cargas de trabajo.

  • Institucional: generar políticas educativas más estables, con participación de los maestros en la toma de decisiones y programas de formación continua que preparen para los cambios sociales y tecnológicos.

Reflexión final

El estrés docente refleja una tensión entre las crecientes demandas sociales hacia la educación y los recursos limitados con que cuentan los profesores para responder a ellas. Reconocerlo no significa aceptar la derrota, sino abrir un camino hacia la mejora del bienestar laboral y la calidad educativa.

Invertir en la salud emocional de los maestros es, en última instancia, invertir en el futuro de la sociedad.


Referencias

Travers, C. J., & Cooper, C. L. (1997). El estrés de los profesores: La presión en la actividad docente. Paidós.



lunes, 8 de septiembre de 2025

Cómo son y qué hacen los buenos profesores: un estudio desde sus voces y las de sus estudiantes

 


La docencia es una de las profesiones con mayor impacto en la vida de las personas y en el desarrollo de las sociedades. Sin embargo, pocas veces se escuchan de manera sistemática las voces de los propios estudiantes y profesores acerca de qué significa realmente ser un “buen docente”. Con este propósito, el libro Cómo son y qué hacen los buenos profesores (Gaviria Cortés, 2023) reúne relatos de vida, aproximaciones teóricas y resultados de investigación que permiten comprender mejor esta figura central en la educación.

🌱 Historias de vida: la docencia como construcción vital

El texto inicia con los relatos biográficos de ocho docentes de Medellín reconocidos por sus estudiantes como “buenos profesores”. Estas narrativas muestran que la vocación no surge de manera espontánea, sino que se alimenta de experiencias familiares, sociales y profesionales. Por ejemplo, algunos docentes encontraron en la adversidad económica una motivación para perseverar, mientras que otros transformaron sus propias dificultades escolares en aprendizajes para acompañar mejor a sus alumnos (Gaviria Cortés, 2023).

Esta mirada humaniza al profesorado: no son solo transmisores de contenidos, sino personas con trayectorias marcadas por emociones, pasiones y luchas que configuran su identidad profesional.

📚 Marco teórico: enseñar va más allá de transmitir

En la segunda parte, los autores revisan conceptos centrales como enseñanza, práctica docente y buen profesor. La investigación resalta que enseñar no se reduce a aplicar técnicas instruccionales, sino que implica un trabajo emocional, ético y reflexivo. En palabras de Hargreaves (2003), la enseñanza exige creatividad, resiliencia y compromiso con el cambio social.

La buena docencia, por tanto, integra tres dimensiones:

  • Cognitiva: dominio del conocimiento y claridad en la explicación.

  • Emocional: sensibilidad, empatía y motivación hacia los estudiantes.

  • Ética: compromiso con la formación integral y el bienestar de la comunidad escolar (Sarasa, 2012).

🔍 Metodología: un estudio de caso múltiple

El proyecto se desarrolló bajo un enfoque cualitativo con diseño de estudio de caso múltiple. Los investigadores recogieron testimonios de estudiantes y profesores mediante entrevistas, relatos biográficos y observaciones. Esta perspectiva permitió comprender cómo las prácticas cotidianas de los docentes son percibidas y valoradas por quienes conviven con ellas en el aula (Gaviria Cortés, 2023).

🏫 Resultados: las dimensiones del buen profesor

El análisis identificó cuatro grandes dimensiones que caracterizan a los buenos profesores:

  1. Dimensión didáctica: explican con claridad, diseñan metodologías innovadoras y logran que los estudiantes disfruten aprender.

  2. Dimensión humana: transmiten valores, muestran cercanía y construyen relaciones basadas en el respeto y la confianza.

  3. Dimensión pedagógica: motivan al estudiante a superarse, despiertan el deseo de aprender y promueven la autonomía.

  4. Dimensión profesional: se actualizan, se entregan con pasión a su labor y actúan con amor hacia lo que hacen.

Estas dimensiones no operan de manera aislada, sino que se complementan y entrelazan, dando lugar a una docencia integral y transformadora.

🌍 Conclusiones: la huella de los buenos profesores

El libro concluye que los buenos profesores no solo logran aprendizajes académicos, sino que inspiran, generan confianza y dejan huellas imborrables en la vida de sus estudiantes. Revalorar su papel es fundamental en un contexto educativo global donde muchas veces predominan las métricas estandarizadas y los cambios superficiales (López de Maturana, 2009).

Así, el estudio invita a reconocer al profesorado como trabajadores de la cultura y agentes de transformación social. Como sostienen Kwo e Intrator (2004), la enseñanza auténtica se sostiene en la conexión entre la vida interior del docente y su práctica cotidiana, recordándonos que educar es, en esencia, un acto profundamente humano.

📚 Referencias 

Gaviria Cortés, D. F. (2023). Cómo son y qué hacen los buenos profesores. Universidad de Antioquia.

Hargreaves, A. (2003). Replantear el cambio educativo. Un enfoque renovador. Amorrortu Editores.

Kwo, O. W. Y., & Intrator, S. M. (2004). Uncovering the inner power of teachers’ lives: Towards a learning profession. International Journal of Educational Research, 41(4–5), 281–291. https://doi.org/10.1016/j.ijer.2005.08.001

López de Maturana, S. (2009). Los buenos profesores. Profesores comprometidos con un proyecto educativo. Editorial Universidad de La Serena.

Sarasa, M. C. (2012). La narrativa biográfica como vehículo para explorar las trazas de la buena enseñanza. Revista de Educación, 4(4), 167–182. https://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/r_educ/article/view/94


viernes, 5 de septiembre de 2025

Aprender a aprender: Estrategias científicas para transformar la manera de estudiar

 



En la sociedad actual, aprender no es solo una habilidad escolar: es una competencia de vida. Ya sea en la universidad, en el trabajo o en los retos cotidianos, necesitamos estrategias efectivas que nos permitan gestionar la atención, retener información y aplicar conocimientos en distintas situaciones. Barbara Oakley, Terrence Sejnowski y Alistair McConville, en Aprender a aprender (2021), nos ofrecen una guía práctica basada en la neurociencia y la psicología cognitiva que desmonta mitos y brinda técnicas útiles para estudiantes de cualquier edad.

1. El cerebro como motor del aprendizaje

El cerebro humano es un sistema flexible capaz de modificarse y fortalecerse con la práctica. Oakley explica que cualquiera puede mejorar en áreas que antes parecían imposibles, como las matemáticas o los idiomas, si se adoptan las herramientas correctas. Este proceso se llama neuroplasticidad, y significa que las conexiones neuronales se fortalecen cada vez que aprendemos algo nuevo o practicamos una habilidad (Oakley et al., 2021).

Esto rompe con la idea de que solo “los talentosos” pueden dominar ciertas materias. La evidencia científica demuestra que la constancia y las técnicas adecuadas superan al talento natural.

2. Dos modos de pensar: centrado y disperso

El aprendizaje no ocurre solo cuando nos concentramos intensamente. Oakley identifica dos modos de funcionamiento cerebral:

  • Modo centrado 🧩: se activa cuando estamos atentos a una tarea concreta, como resolver un problema matemático o leer un texto difícil. Es analítico, lógico y preciso.

  • Modo disperso 🌌: aparece cuando la mente está relajada, soñando despierta o divagando. Aquí se producen conexiones inesperadas y surge la creatividad.

El verdadero aprendizaje ocurre cuando el cerebro alterna entre ambos modos. Por ejemplo, después de estudiar una fórmula, un paseo o incluso dormir ayuda a que el cerebro consolide lo aprendido. Esta combinación potencia tanto la comprensión como la creatividad (Oakley et al., 2021, pp. 145-150).

3. La lucha contra la procrastinación: técnica Pomodoro

Uno de los mayores enemigos del aprendizaje es la procrastinación, es decir, posponer lo que debemos hacer. La neurociencia revela que pensar en una tarea desagradable activa en el cerebro zonas relacionadas con el dolor. Sin embargo, esa incomodidad desaparece a los 15-20 minutos de comenzar (Oakley et al., 2021).

Para combatirlo, Oakley recomienda la técnica Pomodoro:

  1. Elimina distracciones (móvil, redes sociales, TV).

  2. Usa un temporizador y trabaja 25 minutos enfocado en una sola tarea.

  3. Haz una pausa de 5 minutos con una actividad relajante.

  4. Repite el ciclo y, después de 4 Pomodoros, toma un descanso más largo.

Este método entrena al cerebro como si fuera un músculo: poco a poco aumenta la capacidad de concentración y convierte el estudio en un hábito productivo.

4. El poder del recuerdo activo

Uno de los errores más comunes al estudiar es subrayar y releer pasivamente. Aunque parece útil, en realidad genera una ilusión de aprendizaje. Para consolidar el conocimiento es más eficaz el recuerdo activo, que consiste en:

  • Leer un fragmento y luego cerrar el libro para intentar recordar las ideas clave.

  • Explicarle el tema a otra persona sin apoyos visuales.

  • Usar tarjetas de memoria (flashcards) o auto-cuestionarios.

Este proceso obliga al cerebro a recuperar la información, fortaleciendo las conexiones neuronales y mejorando la memoria a largo plazo (Oakley et al., 2021, pp. 175-180).

5. El descanso como parte del aprendizaje

Dormir bien, realizar pausas activas y practicar ejercicio físico son aliados fundamentales. Mientras dormimos, el cerebro consolida lo aprendido y limpia toxinas que dificultan la atención. Esto explica por qué, muchas veces, después de descansar encontramos la solución a un problema que parecía imposible la noche anterior.

6. Implicaciones para la vida diaria

Las estrategias de Aprender a aprender no solo sirven para aprobar exámenes. También son útiles para:

  • Aprender un nuevo idioma con mayor eficacia.

  • Optimizar la capacitación laboral.

  • Desarrollar creatividad en proyectos artísticos o de innovación.

  • Mejorar habilidades prácticas como tocar un instrumento, cocinar o programar.

Al aplicar estas herramientas, dejamos de ver el estudio como un castigo y lo convertimos en una aventura intelectual que fortalece nuestra autonomía y abre puertas en el futuro.

Conclusión

El mensaje central de Oakley y sus coautores es optimista: aprender es una habilidad que se entrena. No se trata de estudiar más horas, sino de estudiar mejor. Al comprender cómo funciona el cerebro, alternar entre modos de pensamiento, aplicar técnicas como el Pomodoro y el recuerdo activo, y valorar el descanso, cualquiera puede potenciar su capacidad de aprendizaje.

Así, “aprender a aprender” se convierte en una herramienta no solo académica, sino también vital, que nos prepara para un mundo en constante cambio.

📚 Referencia 

Oakley, B., Sejnowski, T., & McConville, A. (2021). Aprender a aprender: Cómo tener éxito en la escuela sin pasarte todo el día estudiando. Guía para niños y adolescentes. Ediciones Obelisco.





martes, 2 de septiembre de 2025

Psicología Comunitaria: construyendo bienestar desde la comunidad



En las últimas décadas, la sociedad ha experimentado cambios vertiginosos que han puesto en evidencia la necesidad de repensar la salud mental y el bienestar social. Problemas como la violencia de género, la desprotección infantil, la exclusión de las personas con discapacidad o las tensiones derivadas de la inmigración han mostrado que las soluciones no pueden venir solo de la atención individual, sino de la acción colectiva y comunitaria.

Es en este contexto donde surge la Psicología Comunitaria, un campo que busca comprender cómo los entornos sociales influyen en el comportamiento humano y, al mismo tiempo, propone estrategias para transformar esos contextos y mejorar la calidad de vida de las personas (Fernández Sedano, Morales Domínguez & Molero Alonso, 2011).

Orígenes y evolución de la Psicología Comunitaria

Los inicios de esta disciplina se remontan a los años sesenta en Estados Unidos. Tras la conferencia de Swampscott en 1965, los psicólogos clínicos fueron convocados a dejar la consulta privada para convertirse en agentes de cambio, trabajando en y con la comunidad (Asún, 2011). Este movimiento coincidió con una transformación en los sistemas de salud mental, que pasaron de estar centrados en hospitales psiquiátricos a la creación de centros comunitarios de atención, con un enfoque preventivo y ecológico.

Mientras tanto, en América Latina, la Psicología Comunitaria se desarrolló en estrecho vínculo con los movimientos sociales y la educación popular. Autores como Paulo Freire, con su propuesta de educación liberadora, y Martín-Baró, con la Psicología de la Liberación, subrayaron que el conocimiento psicológico debía ponerse al servicio de los sectores más vulnerables y que el cambio social solo podía lograrse con la participación activa de las comunidades (Montero, 1994).

Conceptos fundamentales

1. Empowerment (Empoderamiento)

El empoderamiento implica que las personas, grupos y comunidades adquieran control sobre sus vidas, accedan a recursos y participen en la toma de decisiones. Este proceso ocurre en múltiples niveles: individual (confianza y autoeficacia), grupal (solidaridad y cohesión), organizacional (capacidad de incidencia en instituciones) y comunitario (participación ciudadana y cambio social). La investigación ha mostrado que comunidades empoderadas logran mayor resiliencia frente a crisis y mayor cohesión social (Estévez López, Jiménez Cutiérrez & Musitu Ochoa, 2011).

2. Sentido de comunidad

Se refiere al sentimiento de pertenencia y compromiso que une a las personas con su entorno. Según Hombradas Mendieta (2011), este sentido se compone de cuatro dimensiones:

  • Membrecía: sentirse parte de un grupo.

  • Influencia: la capacidad de impactar en las decisiones colectivas.

  • Integración y satisfacción de necesidades: apoyo mutuo y solidaridad.

  • Conexión emocional: vínculos afectivos compartidos.

Las investigaciones evidencian que un fuerte sentido de comunidad está asociado con mayor bienestar psicológico, cohesión social y participación ciudadana.

3. Apoyo social

El apoyo social funciona como un factor protector frente a la adversidad. No solo se trata de ayuda material, sino también emocional, cognitiva y espiritual. Los grupos de apoyo y de ayuda mutua son una de las formas más efectivas de intervención comunitaria, ya que fortalecen las redes de solidaridad y reducen la soledad (Gracia Fuster, 2011).

Retos contemporáneos de la Psicología Comunitaria

La disciplina no se limita a la teoría, sino que enfrenta problemáticas sociales actuales:

  • Violencia de género: estrategias de prevención y programas de recuperación integral para mujeres víctimas de violencia en la pareja (Ferrer Pérez & Bosch Fiol, 2011).

  • Inmigración: promover la integración intercultural, combatir la discriminación y generar contextos de apoyo comunitario (Martínez Carda, Calzado Vega & Martínez Carda, 2011).

  • Discapacidad: fomentar la inclusión educativa, laboral y social, así como reducir el estigma y las barreras actitudinales (Silván Ferrero, 2011).

  • Catástrofes y emergencias: diseñar intervenciones psicosociales que fortalezcan la resiliencia individual y colectiva en situaciones de crisis (Fernández Sedano, 2011).

  • Voluntariado: comprender qué motiva a las personas a colaborar de manera sostenida y cómo gestionar la participación ciudadana para generar mayor impacto social (Chacón Fuertes & Vecina Jiménez, 2011).

Importancia y proyección futura

La Psicología Comunitaria no solo estudia problemas, sino que ofrece soluciones participativas y sostenibles. Su relevancia radica en:

  1. Favorecer la prevención sobre la intervención tardía.

  2. Promover la participación ciudadana en la toma de decisiones.

  3. Generar redes de apoyo que refuercen la cohesión social.

  4. Diseñar programas de intervención que respondan a las necesidades reales de las comunidades.

  5. Construir sociedades más justas, solidarias e inclusivas.

En un mundo donde las crisis sociales, sanitarias y ambientales son cada vez más frecuentes, la Psicología Comunitaria ofrece herramientas para fortalecer la resiliencia y la colaboración entre las personas.


Conclusión

La Psicología Comunitaria es más que una rama de la psicología: es un compromiso ético y científico con el cambio social. Nos recuerda que el bienestar no depende únicamente de factores individuales, sino de la calidad de nuestras relaciones, nuestras comunidades y nuestras estructuras sociales. Invertir en comunidades empoderadas y cohesionadas es invertir en un futuro más saludable y justo para todos.

Referencias

Asún Hamel, M. (2011). Introducción a la Psicología Comunitaria. Algunos presupuestos teóricos. En I. Fernández Sedano, J. F. Morales Domínguez, & F. Molero Alonso (Coords.), Psicología de la intervención comunitaria (pp. 31-56). Desclée De Brouwer.

Chacón Fuertes, F., & Vecina Jiménez, M. L. (2011). El voluntariado y el 11-M como ejemplo de intervención. En I. Fernández Sedano, J. F. Morales Domínguez, & F. Molero Alonso (Coords.), Psicología de la intervención comunitaria (pp. 355-403). Desclée De Brouwer.

Estévez López, E., Jiménez Cutiérrez, T., & Musitu Ochoa, G. (2011). Empowerment y desarrollo comunitario. En I. Fernández Sedano, J. F. Morales Domínguez, & F. Molero Alonso (Coords.), Psicología de la intervención comunitaria (pp. 57-95). Desclée De Brouwer.

Fernández Sedano, I., Morales Domínguez, J. F., & Molero Alonso, F. (Coords.). (2011). Psicología de la intervención comunitaria. Desclée De Brouwer.

Ferrer Pérez, V. A., & Bosch Fiol, E. (2011). Violencia hacia las mujeres en el contexto familiar. En I. Fernández Sedano, J. F. Morales Domínguez, & F. Molero Alonso (Coords.), Psicología de la intervención comunitaria (pp. 213-240). Desclée De Brouwer.

Gracia Fuster, E. (2011). Apoyo social e intervención social y comunitaria. En I. Fernández Sedano, J. F. Morales Domínguez, & F. Molero Alonso (Coords.), Psicología de la intervención comunitaria (pp. 129-167). Desclée De Brouwer.

Hombradas Mendieta, M. I. (2011). Sentido de comunidad. En I. Fernández Sedano, J. F. Morales Domínguez, & F. Molero Alonso (Coords.), Psicología de la intervención comunitaria (pp. 97-126). Desclée De Brouwer.

Martínez Carda, M. F., Calzado Vega, V., & Martínez Carda, J. (2011). Intervención social y comunitaria en el ámbito de la inmigración. En I. Fernández Sedano, J. F. Morales Domínguez, & F. Molero Alonso (Coords.), Psicología de la intervención comunitaria (pp. 245-285). Desclée De Brouwer.

Montero, M. (1994). Vidas paralelas: Psicología comunitaria en Latinoamérica y en Estados Unidos. Nueva Sociedad.

Silván Ferrero, M. P. (2011). Una aproximación psicosocial al estudio de la discapacidad. En I. Fernández Sedano, J. F. Morales Domínguez, & F. Molero Alonso (Coords.), Psicología de la intervención comunitaria (pp. 289-321). Desclée De Brouwer.