El deporte es uno de los fenómenos sociales más extendidos y universales de nuestro tiempo. Está presente en los estadios, en la televisión, en las redes sociales, en las escuelas y hasta en los parques de barrio. No obstante, a pesar de su popularidad y de su relevancia cultural, el deporte ha sido históricamente subestimado como objeto de estudio académico. Muchos lo han considerado un simple entretenimiento, una actividad trivial frente a cuestiones “serias” como la política o la economía.
Contra esta percepción, el sociólogo alemán Norbert Elias y su discípulo Eric Dunning plantearon en Deporte y ocio en el proceso de la civilización (1986/2015) una visión innovadora: el deporte no solo refleja la sociedad, sino que participa activamente en la configuración del proceso civilizatorio. Desde su perspectiva, entender el deporte implica entender las transformaciones de la vida social, los cambios en la relación con la violencia, la regulación de las emociones y la construcción de identidades colectivas.
Este artículo busca difundir los principales aportes de esta obra clave de la sociología, mostrando cómo el deporte y el ocio constituyen dimensiones esenciales para comprender la modernidad y sus tensiones.
El contexto intelectual de Norbert Elias y Eric Dunning
Norbert Elias (1897-1990) es reconocido como el fundador de la sociología figuracional, corriente que concibe la sociedad como una red de interdependencias dinámicas entre individuos y grupos. Su obra más influyente, El proceso de la civilización (1939), analiza cómo a lo largo de los siglos las sociedades occidentales han transformado sus costumbres, aumentando el autocontrol de las emociones y reduciendo la tolerancia hacia la violencia física.
Eric Dunning (1936-2019), sociólogo británico, fue discípulo y colaborador de Elias. Juntos desarrollaron un campo pionero: la sociología del deporte. Su interés se centró en comprender cómo actividades aparentemente triviales, como los juegos o los espectáculos deportivos, revelan profundas dinámicas sociales.
Con esta perspectiva, ambos autores abrieron un terreno de estudio antes marginal, mostrando que el deporte no es un “pasatiempo”, sino un espejo privilegiado del proceso civilizatorio.
El deporte como “descontrol controlado de las emociones”
Uno de los conceptos más célebres de Elias y Dunning es el de “descontrol controlado de las emociones”. Según ellos, el deporte permite a los individuos liberar tensiones, experimentar excitación y sentir intensamente, pero dentro de un marco regulado por reglas e instituciones.
En otras palabras, el deporte ofrece un espacio seguro para vivir emociones fuertes —como la alegría de la victoria o la frustración de la derrota— sin que estas desemboquen en violencia letal. Así, se convierte en un mecanismo social que canaliza pasiones colectivas de manera ordenada.
Por ejemplo, el fútbol moviliza multitudes y despierta pasiones intensas. Sin embargo, esas pasiones están contenidas dentro de reglas claras: hay árbitros, tiempos de juego, sanciones y un marco legal que limita la violencia. La agresión directa y la aniquilación física, propias de los conflictos medievales o de las guerras, han sido sustituidas por una competencia ritualizada que ofrece espectáculo y emoción sin riesgo de muerte (Elias & Dunning, 2015).
Este “descontrol controlado” ilustra cómo el proceso de civilización ha transformado la relación con la violencia: del combate mortal al juego regulado.
Ocio y tiempo libre: más que lo opuesto al trabajo
Otra aportación relevante de Elias y Dunning es su crítica a la visión dualista que contrapone trabajo y tiempo libre. Para ellos, el ocio no es simplemente el “tiempo que sobra” después de trabajar, sino un espacio con dinámicas propias que cumple funciones sociales fundamentales.
El tiempo libre incluye actividades diversas: desde el descanso doméstico hasta la participación en ceremonias colectivas, pasando por el entretenimiento y, por supuesto, el deporte. Estas actividades no solo alivian la fatiga del trabajo, sino que contribuyen a fortalecer los vínculos sociales, a reducir tensiones y a generar identidades colectivas.
El deporte se ubica dentro de este espectro como una forma particular de ocio institucionalizado. Su importancia no radica únicamente en el placer que genera, sino en la manera en que organiza la convivencia, establece normas de cooperación y competencia, y contribuye a la cohesión social.
El deporte como institución moderna
Elias y Dunning muestran que el deporte, tal como lo conocemos hoy, es un producto de la modernidad. Aunque los juegos y competencias han existido desde la Antigüedad, el deporte moderno se caracteriza por su institucionalización:
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Reglas universales: establecidas para asegurar la equidad y permitir la participación de equipos de diferentes regiones y naciones.
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Organización institucional: asociaciones, federaciones y organismos internacionales que regulan las competencias.
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Carácter espectacular: los deportes modernos no solo se practican, también se consumen como espectáculos masivos.
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Dimensión global: deportes como el fútbol, el baloncesto o el atletismo trascienden fronteras y se convierten en fenómenos globales.
Así, el deporte moderno refleja los valores de la sociedad contemporánea: racionalización, control, universalidad y globalización.
Violencia y civilización: del combate a la competencia regulada
Uno de los hilos centrales de la obra es la relación entre violencia y deporte. Elias sostiene que el proceso de civilización europeo consistió en gran parte en la domesticación de la violencia. Donde antes había guerras privadas, duelos y enfrentamientos sangrientos, la modernidad implantó mecanismos de control estatal y normas jurídicas que limitaron la violencia física.
El deporte, en este contexto, aparece como una forma mimética de la violencia: reproduce la confrontación y el riesgo, pero de manera ritualizada y controlada. El enfrentamiento entre equipos o atletas sustituye al combate entre ejércitos o clanes. La derrota ya no implica la muerte, sino la pérdida simbólica en un marcador.
De este modo, el deporte funciona como un laboratorio social donde se aprenden el autocontrol, la disciplina, la aceptación de normas y la canalización de emociones intensas.
El fútbol como caso paradigmático
Entre los deportes modernos, el fútbol ocupa un lugar privilegiado en el análisis de Elias y Dunning. Su popularidad mundial y su capacidad de movilizar masas lo convierten en un objeto ideal para observar las dinámicas sociales.
El fútbol no solo es un juego: es un fenómeno económico, que involucra a industrias como la de la publicidad, el turismo y los medios de comunicación; un fenómeno político, utilizado para reforzar identidades nacionales o para legitimar regímenes; y un fenómeno cultural, que construye pertenencia y rivalidades colectivas.
Asimismo, el fútbol muestra con claridad la tensión entre la violencia y el control. Aunque en ocasiones se producen brotes de violencia entre aficionados, la lógica del deporte apunta siempre a contener esa violencia dentro de marcos normativos y a sublimarla en formas aceptadas socialmente.
Identidad, género y deporte
Otro aporte importante del libro es el análisis del deporte como espacio de construcción de identidades sociales. Elias y Dunning señalan que el deporte contribuye a configurar identidades nacionales, regionales y de clase, pero también ha funcionado históricamente como un “coto masculino”.
Durante siglos, las prácticas deportivas estuvieron asociadas a la virilidad, la fuerza física y la competencia entre hombres. Esto reforzó estereotipos de género y excluyó a las mujeres de muchas disciplinas. Sin embargo, en las últimas décadas se han producido transformaciones significativas: la creciente participación femenina en el deporte cuestiona viejos modelos y amplía las posibilidades de identificación.
El deporte, en este sentido, refleja las tensiones y cambios sociales en torno al género y la identidad.
Relevancia actual del pensamiento de Elias y Dunning
Aunque Deporte y ocio en el proceso de la civilización fue publicado por primera vez en 1986, sus ideas mantienen plena vigencia en el siglo XXI. Hoy más que nunca, el deporte está presente en la vida cotidiana: se transmite en tiempo real por plataformas digitales, mueve enormes cantidades de dinero y es utilizado con fines políticos y comerciales.
Además, fenómenos contemporáneos como el hooliganismo, la violencia en los estadios o la mercantilización del deporte confirman la pertinencia de analizar estas prácticas desde la sociología. Comprender el deporte es comprender cómo las sociedades regulan la violencia, gestionan las emociones colectivas y construyen identidades en un mundo globalizado.
Conclusión
El aporte de Norbert Elias y Eric Dunning consiste en haber tomado en serio al deporte y al ocio como objetos de estudio sociológico. Su obra demuestra que estas actividades no son triviales, sino dimensiones fundamentales de la vida social.
El deporte es al mismo tiempo juego, espectáculo, institución y mecanismo de regulación emocional. Refleja las tensiones entre violencia y control, trabajo y ocio, libertad y disciplina. Es un espacio donde se ponen en juego identidades colectivas, se negocian normas y se experimenta la modernidad en toda su complejidad.
En definitiva, estudiar el deporte es estudiar la civilización misma. Elias y Dunning nos recuerdan que detrás de cada partido, cada competencia y cada celebración deportiva, se esconde una profunda trama social que merece ser comprendida.
Referencia
Elias, N., & Dunning, E. (2015). Deporte y ocio en el proceso de la civilización (P. Jiménez, Trad.). Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 1986).