lunes, 17 de noviembre de 2025

Repensar la creatividad: la revolución del pensamiento lateral según Edward de Bono

 El pensamiento creativo- Edward De Bono


Introducción

La creatividad ha sido durante mucho tiempo objeto de interpretaciones románticas o místicas. Se la ha vinculado con el talento innato, la iluminación repentina o el genio excepcional. Sin embargo, Edward de Bono, pionero en el estudio del pensamiento creativo, argumenta que la creatividad no es un capricho del azar ni un privilegio reservado para ciertos individuos: es un proceso cognitivo que puede enseñarse, sistematizarse y perfeccionarse.

En El pensamiento creativo, de Bono sostiene que las herramientas formales para pensar de manera innovadora emergen de la lógica de los sistemas autoorganizados del cerebro, lo que permite comprender la creatividad como una habilidad entrenable y necesaria para enfrentar los desafíos contemporáneos

1. Creatividad más allá del mito: una habilidad humana universal

De Bono critica la idea tradicional de que la creatividad se encuentra exclusivamente en el ámbito artístico o en las personas “dotadas”. Él distingue entre creatividad artística y creatividad perceptual o de resolución de problemas, siendo esta última la base del pensamiento lateral.

El autor señala que hemos asociado la creatividad con lo “extraño”, lo “raro” o lo “ilógico”, pero en realidad su esencia es modificar las percepciones existentes y generar nuevas conexiones. En este sentido, la creatividad no es improvisación desordenada, sino un proceso estructurado que surge del comportamiento neurológico del cerebro como sistema autoorganizado

Este enfoque redefine completamente lo que significa “ser creativo”: ya no se trata de “tener talento”, sino de aprender a ver, cuestionar y reorganizar la información de formas distintas.

2. El pensamiento lateral: una alternativa a la lógica tradicional

Aunque el pensamiento lógico es indispensable para analizar, comparar o evaluar, no es suficiente para generar ideas nuevas. De Bono explica que las grandes innovaciones no suelen surgir del pensamiento lineal, sino de la capacidad para alterar patrones perceptuales establecidos y explorar alternativas que inicialmente parecen ilógicas.

Aquí surge el pensamiento lateral: un conjunto de métodos diseñados para mover el pensamiento hacia direcciones nuevas que la lógica tradicional no permitiría.

El pensamiento lateral se sostiene en tres grandes enfoques: cuestionamiento, alternativas y provocación. Estos funcionan como palancas cognitivas que permiten desplazar el pensamiento desde lo conocido hacia lo posible.

3. Los tres grandes enfoques del pensamiento lateral

3.1. Cuestionamiento: desmontar lo que damos por hecho

De Bono afirma que uno de los mayores obstáculos para la creatividad es la tendencia natural a aceptar nuestras percepciones como verdades absolutas. Cuestionar significa detenerse deliberadamente a analizar supuestos que normalmente pasan desapercibidos.

¿Qué implica cuestionar?

  • Identificar lo obvio.

  • Interrogar su origen.

  • Dudar de su inevitabilidad.

  • Imaginar posibles variaciones.

Ejemplo aplicado

Problema: Una biblioteca escolar tiene baja asistencia.
Supuesto no cuestionado: “Los estudiantes no vienen porque no les gusta leer”.

Cuestionamiento del supuesto:

  • ¿Y si no acuden porque el horario no es accesible?

  • ¿Porque el espacio no es cómodo?

  • ¿Porque no encuentran materiales atractivos?

  • ¿Porque no conocen los servicios?

Al cuestionar, nacen alternativas: convertir la biblioteca en un espacio interactivo, integrar actividades lúdicas, abrir un “club de lecto-gaming”, etc.

Cuestionar no siempre produce ideas de inmediato, pero genera las condiciones para que aparezcan.

3.2. Alternativas: explorar caminos que la lógica no ofrece

Una vez cuestionado el patrón perceptual, el siguiente paso es generar alternativas. De Bono aclara que las alternativas no deben evaluarse al instante: deben multiplicarse sin juicio inicial.

La lógica tradicional suele centrar nuestra atención en la “mejor” opción dentro de un marco limitado. El pensamiento lateral amplía deliberadamente ese marco.

Ejemplo aplicado

Situación: Una escuela quiere mejorar la puntualidad de los estudiantes.
El enfoque lógico busca sanciones, controles o vigilancia.
El pensamiento lateral propone alternativas:

  • Gamificar la asistencia (acumular puntos y recompensas).

  • Crear un sistema de transporte escolar compartido autogestionado por estudiantes.

  • Transformar la primera hora en talleres creativos o debates atractivos.

  • Implementar “embajadores de asistencia” entre pares.

Las alternativas permiten descubrir que el problema no siempre se resuelve con disciplina, sino con diseño creativo.

3.3. Provocación: romper deliberadamente los patrones

La provocación es el método más radical del pensamiento lateral. De Bono afirma que, así como el cerebro se organiza en patrones, también puede desorganizarlos temporalmente para crear nuevas rutas cognitivas.

Las provocaciones —introducidas con la palabra “po”— son enunciados deliberadamente ilógicos, exagerados o imposibles que sirven para desplazar la percepción.

Ejemplo aplicado

Situación: ¿Cómo reducir conversaciones telefónicas excesivamente largas en una empresa?
Solución real citada por de Bono: un empresario pidió fabricar teléfonos con auriculares muy pesados para que los usuarios se cansaran rápidamente de sostenerlos, disminuyendo así la duración de las llamadas

Otros ejemplos provocativos modernos

  • Po: “Las aulas no tendrán sillas.”
    → Genera ideas: mobiliario flexible, aprendizaje en movimiento, estaciones de trabajo.

  • Po: “La escuela no tendrá horarios.”
    → Genera ideas: rutas personalizadas, aprendizaje por proyectos, asistencia modular.

La provocación no busca soluciones literales: busca mover la percepción hacia nuevas conexiones posibles.

4. La creatividad como necesidad social, educativa y organizacional

De Bono argumenta que muchas empresas hablan de creatividad, pero pocas invierten realmente en ella. Tras décadas centradas en la eficiencia, reducción de costos y calidad, la innovación se convierte en el elemento diferenciador final.

Asimismo, lamenta que la educación todavía no enseñe creatividad formalmente, ya que se sigue asociando a las artes y no al pensamiento cognitivo complejo. Para el autor, la creatividad debería enseñarse como se enseña matemáticas: mediante técnicas, práctica guiada y reflexión constante.

En un mundo saturado de información, donde los problemas son cada vez más complejos, la creatividad es indispensable para:

  • diseñar servicios públicos más eficientes,

  • reinventar instituciones educativas,

  • mejorar la calidad de vida,

  • fortalecer la resolución colaborativa de problemas.

5. Conclusiones

Edward de Bono rompe con los mitos tradicionales de la creatividad y propone una visión científica, sistemática y profundamente humana. Su obra demuestra que pensar de manera diferente no es un accidente, sino una habilidad que podemos desarrollar a través de técnicas deliberadas.

El pensamiento lateral —con sus tres enfoques fundamentales: cuestionamiento, alternativas y provocación— se convierte en una herramienta poderosa para enfrentar el presente y diseñar el futuro. En definitiva, la creatividad deja de ser un misterio y se transforma en un acto consciente de libertad intelectual.

Referencias 

De Bono, E. (1994). El pensamiento creativo: El poder del pensamiento lateral para la creación de nuevas ideas (O. Castillo, Trad.). Titivillus. (Fragmentos consultados)



miércoles, 5 de noviembre de 2025

El consultor como agente de cambio en el desarrollo organizacional universitario

 


🌱 Introducción

En las universidades públicas mexicanas, los procesos de transformación institucional se enfrentan a grandes retos: estructuras burocráticas, resistencia cultural al cambio, limitaciones presupuestales y la necesidad de innovar en los modelos educativos.
Ante este panorama, el consultor en desarrollo organizacional (DO) se convierte en un agente de cambio estratégico, capaz de articular la teoría con la práctica, de diagnosticar las dinámicas institucionales y de generar condiciones para la mejora continua.

Como se plantea en el texto Desarrollo organizacional (2024), la función esencial del consultor es “apoyar de forma intensa, pero temporal, a las organizaciones, para que desarrollen de mejor manera sus tareas y cumplan con los objetivos emanados de su misión” (p. 325).
En el contexto universitario, esto significa ayudar a las instituciones a adaptarse a los desafíos del siglo XXI: digitalización, globalización del conocimiento y diversificación de la población estudiantil.


🔍 Fundamentos teóricos del consultor como agente de cambio

El concepto de consultor como agente de cambio tiene sus raíces en las teorías del desarrollo organizacional de Edgar Schein (2010) y Kurt Lewin (1951).
Lewin propuso el modelo clásico de cambio planificado, que se compone de tres fases: descongelar, cambiar y recongelar. En esta lógica, el consultor actúa como un facilitador que ayuda a los miembros de la organización a cuestionar sus rutinas, experimentar nuevas prácticas y consolidarlas en una nueva cultura institucional.

Schein (2010) amplió este enfoque al introducir el concepto de consultoría de procesos, donde el papel del consultor no es imponer soluciones, sino ayudar a la organización a aprender sobre sí misma, promoviendo la autodiagnosis, la reflexión colectiva y el aprendizaje organizacional.

El texto base de Desarrollo organizacional (2024) retoma esta visión, señalando que “la verdadera experiencia la poseen los directivos y sus trabajadores; el consultor debe hacerles comprender que son ellos los responsables del cambio y sus resultados” (p. 326).
Esta perspectiva convierte al consultor en un mediador del conocimiento y un promotor del empoderamiento organizacional.


🧠 El consultor en el contexto de las universidades públicas mexicanas

En las universidades públicas, el cambio organizacional suele estar condicionado por normas institucionales rígidas, estructuras jerárquicas y procesos administrativos lentos. Sin embargo, también existe un capital humano altamente calificado y un fuerte sentido de compromiso social, elementos fundamentales para la transformación.

El consultor en este entorno tiene que desempeñar múltiples funciones:

  • Diagnóstico organizacional: Identificar áreas problemáticas en la gestión académica, administrativa y humana.

  • Mediación y comunicación: Favorecer el diálogo entre autoridades, docentes, estudiantes y personal administrativo.

  • Formación y capacitación: Promover talleres de liderazgo, trabajo en equipo y comunicación asertiva.

  • Evaluación y mejora continua: Acompañar procesos de autoevaluación institucional, como los de acreditación o certificación de programas educativos.

Por ejemplo, en la Universidad Veracruzana, los procesos de planeación estratégica participativa han incorporado la figura del consultor interno, quien acompaña los ejercicios de diagnóstico organizacional, fomenta la participación académica y orienta la toma de decisiones basada en datos (UV, 2022).
En la Universidad Autónoma Metropolitana, los consultores han apoyado proyectos de innovación educativa orientados al aprendizaje colaborativo y al uso de tecnologías digitales, consolidando una cultura institucional centrada en el conocimiento compartido.

Estos casos evidencian cómo el DO no se limita a procesos administrativos, sino que impulsa la transformación cultural de las universidades hacia modelos más flexibles, inclusivos y sostenibles.

⚙️ Roles, habilidades y ética profesional del consultor

El consultor no es simplemente un “experto externo” que dicta soluciones. Según Desarrollo organizacional (2024), debe poseer paciencia, objetividad, capacidad analítica, pensamiento procesal y habilidades interpersonales (pp. 328–330).
Además, su práctica exige una profunda ética profesional, pues trabaja con información sensible, diagnósticos internos y relaciones humanas complejas.

Los roles descritos en el texto —descubridor de hechos, especialista técnico, colaborador para solucionar problemas, capacitador de adultos y “abogado del diablo”— le permiten intervenir en distintos niveles del sistema universitario (p. 330).

Por ejemplo:

  • Un consultor técnico puede diseñar indicadores para medir la eficiencia administrativa en facultades.

  • Un consultor colaborativo puede facilitar espacios de reflexión entre docentes y directivos para mejorar el clima laboral.

  • Un consultor reflexivo puede apoyar la reestructuración curricular con enfoque en competencias y pertinencia social.

En todos los casos, su objetivo no es “cambiar por cambiar”, sino desarrollar la capacidad de cambio dentro de la organización.

🔄 Teoría y práctica del cambio organizacional universitario

El desarrollo organizacional parte de la idea de que el cambio debe ser planificado, participativo y evaluable. Hernández, Fernández y Baptista (2006) señalan que en todo proceso de investigación-acción las variables independientes (programas de DO) generan efectos en variables dependientes (como la motivación, el clima laboral o la productividad).

Aplicado a la universidad, esto implica que un programa de DO —por ejemplo, un proyecto de fortalecimiento de tutorías académicas— puede mejorar la comunicación, la coordinación y el sentido de pertenencia institucional.

Asimismo, los problemas de validez interna y externa que señala Desarrollo organizacional (2024, pp. 336–339) se manifiestan cuando los resultados obtenidos en una facultad no pueden generalizarse a toda la universidad. Por ello, el consultor debe utilizar métodos triangulados, evidencias cuantitativas y retroalimentación constante para asegurar la fiabilidad de sus diagnósticos.

El enfoque teórico de Schein y Lewin se complementa con las propuestas contemporáneas de Peter Senge (2005), quien plantea la necesidad de construir organizaciones que aprenden, donde cada integrante desarrolla pensamiento sistémico y compromiso compartido con la visión institucional.
El consultor, desde esta perspectiva, se convierte en facilitador del aprendizaje organizacional, acompañando procesos de reflexión, acción y mejora continua.

🌍 Tendencias contemporáneas del desarrollo organizacional

Las macro fuerzas globales —cambio tecnológico, globalización, diversidad laboral y cambio constante— obligan a las universidades a repensar sus estructuras (Desarrollo organizacional, 2024, p. 339).

En este sentido, el consultor del siglo XXI debe incorporar nuevas competencias:

  • Gestión del conocimiento: Aprovechar plataformas digitales para fortalecer comunidades académicas.

  • Diversidad e inclusión: Promover políticas institucionales que reconozcan la pluralidad cultural, de género y generacional.

  • Innovación sostenible: Vincular el DO con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), particularmente con el ODS 4: Educación de Calidad.

  • Ética y responsabilidad social: Integrar la consultoría con la misión pública y social de la universidad.

Por ejemplo, durante la pandemia, universidades como la UNAM y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) aplicaron estrategias de gestión del cambio digital, donde equipos de consultores internos ayudaron a docentes y estudiantes a adaptarse a entornos virtuales, demostrando la importancia del liderazgo colaborativo y la flexibilidad organizacional.

🎓 Conclusiones

El consultor como agente de cambio no impone soluciones, construye procesos de aprendizaje. Su labor es profundamente pedagógica, porque enseña a las organizaciones a comprenderse, a reflexionar sobre sus prácticas y a diseñar su propio futuro.

En las universidades públicas mexicanas, su intervención se traduce en procesos de empoderamiento institucional, desarrollo humano y sostenibilidad organizacional.
Como afirma el texto base, el propósito final del DO es que la organización “adquiera la capacidad de hacer por sí misma lo que el consultor ha hecho por ella” (Desarrollo organizacional, 2024, p. 333).

Así, el desarrollo organizacional universitario se consolida no sólo como una herramienta de gestión, sino como una estrategia educativa transformadora, orientada al aprendizaje permanente, la innovación y la mejora continua de la vida institucional.

📚 Referencias

  • Desarrollo organizacional. (2024). Capítulo 11: El consultor, agente de cambio organizacional y tendencias (pp. 324–346). México: Grupo Editorial Patria.

  • French, J. R., & Raven, B. (1959). The bases of social power. In D. Cartwright (Ed.), Studies in social power (pp. 150–167). Ann Arbor: University of Michigan.

  • Hernández, R., Fernández, C., & Baptista, P. (2006). Metodología de la investigación (4.ª ed.). México: McGraw-Hill.

  • Lewin, K. (1951). Field theory in social science: Selected theoretical papers. New York: Harper.

  • Schein, E. H. (2010). Organizational culture and leadership (4th ed.). San Francisco: Jossey-Bass.

  • Senge, P. (2005). La quinta disciplina: El arte y la práctica de la organización abierta al aprendizaje. Barcelona: Granica.

  • Universidad Veracruzana (UV). (2022). Plan de desarrollo institucional 2021–2025. Recuperado de https://www.uv.mx/planeacion/pdi/


viernes, 31 de octubre de 2025

La importancia de las Normas APA 7ª edición en la escritura académica: precisión, ética y profesionalismo

 






Introducción: la escritura académica como acto ético y científico

En la actualidad, la escritura académica ha trascendido los límites del aula para convertirse en un instrumento esencial de la divulgación científica, la transparencia metodológica y la credibilidad profesional. Publicar un artículo, elaborar una tesis o redactar un informe de investigación requiere no solo de rigor conceptual, sino también de respeto a los principios de honestidad intelectual y responsabilidad autoral.

En este contexto, las Normas APA (American Psychological Association) representan una guía metodológica que armoniza la presentación de ideas, la citación de fuentes y la comunicación del conocimiento. Su séptima edición, vigente desde 2019, refleja una profunda actualización frente a los desafíos de la era digital: la expansión del acceso abierto, el aumento de la colaboración internacional y la transformación del lenguaje académico en entornos virtuales (Guía Normas APA, 2020).


1. Contexto y evolución histórica de las Normas APA

Las Normas APA fueron publicadas por primera vez en 1929 en la revista Psychological Bulletin con el propósito de unificar los criterios de presentación de manuscritos en psicología experimental. Con el paso de las décadas, se convirtieron en el estándar más utilizado en las ciencias sociales, educativas, del comportamiento y de la salud.

Su evolución ha respondido a las transformaciones tecnológicas y culturales del mundo académico. Mientras las ediciones anteriores se centraban en la presentación impresa, la séptima edición integra aspectos relacionados con la publicación digital, el uso ético de imágenes, tablas y figuras, y la inclusión lingüística y de género en la redacción científica.

Entre las principales innovaciones se destacan:

  • La aceptación de diversas tipografías legibles (Calibri, Arial, Times New Roman, Georgia), adecuadas tanto para medios impresos como digitales.

  • La ampliación a 20 autores en las referencias, reconociendo la naturaleza colaborativa de la investigación actual.

  • La eliminación de la ciudad de publicación en las referencias de libros, adaptándose al entorno editorial globalizado.

  • El reconocimiento del uso de recursos electrónicos, como DOI, URL estables y publicaciones en línea (Guía Normas APA, 2020, pp. 5–6).

Estas transformaciones no son meramente estéticas; representan una respuesta estructural al modo en que la ciencia se produce, comparte y evalúa en la era de la información.

3. Ética de la citación y prevención del plagio

Citar correctamente no es solo una cuestión técnica, sino un acto de integridad académica. Las Normas APA utilizan el sistema autor-fecha, que permite ubicar con facilidad la fuente original. Se distinguen dos tipos de citas principales:

  • Citas textuales: reproducen las palabras exactas del autor entre comillas o en bloque si superan las 40 palabras.

  • Citas parafraseadas: expresan ideas ajenas con las propias palabras, manteniendo el crédito al autor original (Guía Normas APA, 2020, pp. 34–40).

Además, la guía aborda las citas secundarias, el uso de autores corporativos (como UNESCO o SEP), y las comunicaciones personales. Este sistema busca evitar el plagio y el autoplagio, prácticas que deterioran la credibilidad de los trabajos científicos.

Desde una perspectiva formativa, el dominio de las técnicas de citación también fomenta el pensamiento crítico, pues obliga al estudiante e investigador a dialogar con las fuentes, compararlas y argumentar su posición frente a ellas.

4. Visualización de datos y claridad del discurso científico

Las Normas APA 7 subrayan la importancia de los recursos visuales (tablas, figuras, diagramas, gráficos) como herramientas de comprensión y análisis. Cada elemento debe incluir un número (Tabla 1, Figura 2), un título descriptivo en cursiva y una nota aclaratoria que detalle la fuente o el permiso de derechos de autor cuando corresponda (Guía Normas APA, 2020, pp. 17–23).

Estas disposiciones no solo buscan la uniformidad estética, sino que refuerzan la transparencia metodológica, permitiendo que otros investigadores comprendan y repliquen los resultados presentados.

Asimismo, el formato APA promueve una presentación visual limpia: interlineado doble, márgenes de 2.54 cm, tipografía uniforme, alineación a la izquierda y sangría de 1.27 cm en la primera línea de cada párrafo (Guía Normas APA, 2020, p. 26). Esta normalización favorece la lectura, la revisión por pares y la accesibilidad digital.

5. Inclusión, lenguaje neutro y rigor conceptual

Una de las aportaciones más notables de la séptima edición es la incorporación de lineamientos sobre lenguaje inclusivo y no discriminatorio. Se promueve el uso de términos que respeten la identidad de género, la diversidad cultural y las condiciones de discapacidad. Por ejemplo, se sugiere escribir “las personas con discapacidad” en lugar de “los discapacitados”, o “la humanidad” en lugar de “el hombre” (American Psychological Association, 2020).

Este cambio responde a una visión de la ciencia más ética y humanista, donde la precisión conceptual va acompañada del respeto a la dignidad humana. Así, la redacción académica no solo comunica resultados, sino que también transmite valores.

6. El impacto pedagógico de las Normas APA

En la formación universitaria, las Normas APA cumplen una función pedagógica esencial. Enseñan al estudiante a organizar el pensamiento, argumentar con evidencia y distinguir entre opinión y conocimiento científico. Además, promueven competencias transversales como la lectura crítica, la escritura formal y la alfabetización informacional.

Aplicarlas correctamente no es un acto burocrático, sino un ejercicio de pensamiento disciplinado y autonomía intelectual. En un entorno educativo marcado por la inmediatez digital y la sobreinformación, las Normas APA se convierten en un filtro de calidad para el aprendizaje y la producción del conocimiento.

Conclusiones: una norma para pensar con rigor

Las Normas APA 7ª edición no solo uniforman la forma de escribir, sino que redefinen la manera de pensar y comunicar la ciencia. Al integrar principios de claridad, precisión, ética y respeto, constituyen una herramienta indispensable para investigadores, docentes y estudiantes.

Dominar el estilo APA implica comprender que la escritura científica es un acto de colaboración social: cada cita es un puente hacia otras mentes, y cada referencia, una forma de reconocer el camino recorrido por la humanidad en la búsqueda del conocimiento.

En tiempos donde las fake news y la desinformación amenazan el pensamiento crítico, escribir con base en APA es más que seguir una norma: es defender la verdad, la transparencia y la educación como pilares de una sociedad ilustrada.

Referencias

American Psychological Association. (2020). Publication Manual of the American Psychological Association (7th ed.). APA Publishing.
Guía Normas APA. (2020). Guía Normas APA 7ª edición. Recuperado de https://normas-apa.org



lunes, 6 de octubre de 2025

¿Prohibir o integrar? El dilema educativo frente al uso de los móviles en las aulas

 



En pleno siglo XXI, la educación se enfrenta a un dilema que refleja las tensiones de nuestra sociedad digital: ¿qué lugar deben ocupar los teléfonos móviles en las aulas? Estos dispositivos, que forman parte inseparable de la vida cotidiana de los jóvenes, generan posturas contrapuestas: desde quienes defienden su prohibición total, hasta quienes ven en ellos una oportunidad pedagógica sin precedentes.

El proyecto US’MOV (2020-2023) analizó esta cuestión en profundidad a través de estudios de caso, entrevistas y debates en distintas comunidades autónomas de España. Los resultados muestran un panorama complejo:

  • Para los estudiantes, el móvil es tanto una herramienta para hacer tareas y comunicarse como un foco de distracción constante.

  • Para las familias, predomina la preocupación por el uso excesivo y los riesgos (ciberacoso, sexting, sobreexposición), aunque reconocen su valor educativo.

  • Para el profesorado, el móvil puede ser útil en proyectos de inclusión, acceso a plataformas digitales o evaluación, pero su gestión requiere formación y normativas claras.

  • Para la administración educativa, las políticas han oscilado entre la promoción, la indeterminación y, más recientemente, la prohibición casi generalizada.

Esta diversidad de posturas revela que el debate sobre los móviles va mucho más allá de un artefacto tecnológico: es un espejo de las tensiones sociales, culturales y políticas de nuestro tiempo. Como señalan Alonso Cano y Herrera Urízar (2023), los móviles son “dispositivos que participan en la configuración de relaciones de poder, subjetividades y prácticas educativas”, por lo que su regulación no puede reducirse a un simple “sí” o “no”.


Un dilema que trasciende el aula

Los móviles son, al mismo tiempo, un reto y una oportunidad:

  • Oportunidad, porque permiten conectar la escuela con la realidad digital de los jóvenes, promover la alfabetización mediática y trabajar competencias críticas necesarias para el siglo XXI.

  • Riesgo, porque, sin una regulación adecuada, pueden fomentar la dispersión, reproducir desigualdades digitales y facilitar conductas nocivas.

La pandemia de COVID-19 evidenció esta paradoja: cuando se cerraron las escuelas, fueron los móviles (junto con las plataformas digitales) los que sostuvieron buena parte de la continuidad educativa. Sin embargo, al reabrirse los centros, en muchas comunidades se reimpulsó su prohibición. ¿No resulta contradictorio?


El papel de la alfabetización digital crítica

Varios capítulos del proyecto subrayan la importancia de alfabetizar digitalmente al alumnado, al profesorado y a las familias. Pero no se trata solo de “enseñar a usar” aplicaciones o plataformas, sino de promover una mirada crítica sobre las condiciones sociales, políticas y económicas de la tecnología (Moreno-González et al., 2023).

Esto implica:

  • Reflexionar sobre cómo influyen los algoritmos en la información que consumimos.

  • Comprender los riesgos de la economía de la atención y el impacto ambiental de la tecnología.

  • Promover un uso ético y responsable de los dispositivos digitales.

  • Impulsar proyectos pedagógicos que aprovechen los móviles para la inclusión y la creatividad.

Un debate político y social

El debate sobre los móviles en el aula no es meramente pedagógico, también es político. Las políticas educativas autonómicas han mostrado un abanico de enfoques: desde los programas de Cataluña, que apostaron por proyectos como mSchools y mòbils.edu para integrar los móviles, hasta comunidades como Madrid o Castilla-La Mancha, que avanzaron hacia la prohibición con el argumento de proteger la convivencia escolar (Freitas Cortina et al., 2023).

No obstante, estudios recientes (Calderón-Garrido et al., 2022) indican que las prohibiciones absolutas no resuelven problemas como el ciberacoso, que ocurre también fuera de los centros escolares. En cambio, limitan la posibilidad de educar en un uso consciente de la tecnología.


Conclusión: de la prohibición a la integración responsable

Los móviles en el aula representan un campo de tensiones, pero también de posibilidades. Más que prohibirlos, se necesita aprender a convivir con ellos mediante:

  • Normativas claras y coherentes.

  • Formación docente continua.

  • Proyectos pedagógicos innovadores que integren la tecnología con sentido crítico.

  • Espacios de diálogo con familias y estudiantes.

La pregunta clave no es si debemos prohibir o no los móviles, sino: ¿Qué tipo de ciudadanía digital queremos formar y cómo puede la escuela contribuir a ello?

❓ Pregunta para la reflexión crítica

¿Estamos educando a los jóvenes para comprender y transformar críticamente el mundo digital o solo para obedecer normativas restrictivas que no responden a su realidad cotidiana?


📚 Referencias (APA 7)

  • Alonso Cano, C., & Herrera Urízar, G. (Coords.). (2023). Jóvenes y teléfonos móviles en las aulas. Discursos y dinámicas de prohibición, promoción e indeterminación. Octaedro.

  • Calderón-Garrido, D., Ramos-Pardo, F. J., & Suárez-Guerrero, C. (2022). The use of mobile phones in classrooms: A systematic review. International Journal of Emerging Technologies in Learning (iJET), 17(6), 194-210. https://doi.org/10.3991/ijet.v17i06.29181

  • Freitas Cortina, A., Alonso Cano, C., Sánchez Antolín, P., & Bosco Paniagua, A. (2023). Políticas educativas y móviles en secundaria. En C. Alonso Cano & G. Herrera Urízar (Coords.), Jóvenes y teléfonos móviles en las aulas (pp. 25-41). Octaedro.

  • Moreno-González, A., Ramos Pardo, F. J., Calderón-Garrido, D., & Suárez-Guerrero, C. (2023). ¿Qué dice la comunidad científica sobre el uso de dispositivos móviles en la educación? En C. Alonso Cano & G. Herrera Urízar (Coords.), Jóvenes y teléfonos móviles en las aulas (pp. 45-54). Octaedro.




martes, 30 de septiembre de 2025

21 lecciones para entender el presente: entre la tecnología, la política y la vida cotidiana

 



En las últimas décadas, la humanidad ha experimentado transformaciones que afectan no solo a los sistemas políticos y económicos, sino también a la manera en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. El historiador Yuval Noah Harari, en su obra 21 lecciones para el siglo XXI (2018/2023), propone un análisis crítico de los retos que enfrentamos en el presente, desde la irrupción de la inteligencia artificial hasta la crisis de los valores democráticos.

Uno de los ejes centrales del libro es la fusión entre la biotecnología y la infotecnología. Harari advierte que estas revoluciones no se limitan al ámbito científico: también influyen en la vida cotidiana de millones de personas. Por ejemplo, cuando un algoritmo de una aplicación de música recomienda canciones basadas en nuestras emociones o cuando un reloj inteligente mide el ritmo cardíaco y anticipa posibles problemas de salud, somos testigos de cómo la tecnología se introduce en nuestro mundo interior (Harari, 2018/2023). Estos avances ofrecen beneficios, pero también plantean dilemas: ¿qué pasará si las decisiones médicas, laborales o financieras dependen más de máquinas que de humanos?

En el plano político, Harari señala la crisis del relato liberal, el cual durante décadas prometió libertad, democracia y prosperidad. Sin embargo, fenómenos recientes como el Brexit o el ascenso de Donald Trump reflejan un desencanto social profundo. Para muchos ciudadanos, la globalización ya no representa una oportunidad, sino una amenaza. Esto se refleja en escenas tan simples como un obrero que teme perder su empleo ante la automatización o una familia que siente que sus costumbres están en riesgo frente a la llegada de migrantes (Harari, 2018/2023).

El autor también alerta sobre la era de la posverdad. En un tiempo en el que circulan millones de noticias en redes sociales, diferenciar lo verdadero de lo falso se ha vuelto un reto. Un ejemplo cotidiano es la difusión de cadenas falsas por aplicaciones de mensajería, que muchas veces generan miedo o desinformación sobre vacunas, elecciones o fenómenos climáticos. Esta confusión no es trivial: afecta la confianza en las instituciones y en la ciencia.

Harari subraya, además, que lo personal es político. La interconexión global convierte gestos individuales en detonadores de grandes cambios. El caso de Mohamed Bouazizi, el joven tunecino cuya autoinmolación desencadenó la Primavera Árabe, o el movimiento #MeToo, impulsado por miles de mujeres compartiendo sus experiencias en redes sociales, muestran cómo las decisiones personales pueden tener consecuencias internacionales (Harari, 2018/2023). Incluso en lo cotidiano, algo tan simple como elegir productos sostenibles o compartir información confiable en redes contribuye a modelar el rumbo del planeta.

Finalmente, Harari plantea una pregunta esencial: ¿Qué significa ser humano en el siglo XXI?. Frente a desafíos como el cambio climático, la inteligencia artificial o la manipulación genética, no basta con confiar en que el mercado o la tecnología resolverán los problemas. Es necesario replantear el sentido de la vida, la educación de las futuras generaciones y los valores que queremos preservar.

En síntesis, 21 lecciones para el siglo XXI no es un manual con respuestas simples, sino una invitación a la reflexión. Nos recuerda que cada acción cotidiana, desde usar un dispositivo inteligente hasta participar en debates sociales, forma parte del entramado de decisiones que definirán el futuro de la humanidad. En un mundo de incertidumbre, el conocimiento crítico y la conciencia ética se convierten en nuestras herramientas más poderosas para afrontar el presente.


📚 Referencias

Harari, Y. N. (2018/2023). 21 lecciones para el siglo XXI. Barcelona: Penguin Random House.


viernes, 26 de septiembre de 2025

Paulo Freire y la investigación transdisciplinaria: repensar la ciencia desde la educación crítica

 





Introducción

En las últimas décadas, la humanidad se ha enfrentado a desafíos de enorme magnitud: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la desigualdad estructural, la violencia en distintas formas y las crisis migratorias. Estas problemáticas no solo afectan la vida cotidiana de millones de personas, sino que también ponen en jaque la sustentabilidad del planeta. Ante este panorama, se vuelve urgente repensar cómo se genera el conocimiento científico y cómo este puede convertirse en un motor de transformación social.

En este contexto, la obra Aprendiendo de Paulo Freire para la investigación transdisciplinaria. Principios, métodos y experiencias (Vilsmaier, Hensler, Merçon & Faschingeder, 2024) propone un enfoque innovador: inspirarse en los principios freireanos para construir una ciencia crítica, dialógica y comprometida con la justicia social y ambiental.

Este libro se inserta en la colección Ciencias y Humanidades para México, coordinada por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt) y el Fondo de Cultura Económica, lo cual da cuenta de su relevancia para los debates actuales en torno a la investigación, la educación y la construcción de sociedades más justas

Paulo Freire: leer el mundo para transformarlo

Paulo Freire (1921-1997), pedagogo brasileño y autor de la célebre Pedagogía del oprimido (1968/2005), defendía que la educación no debía limitarse a transmitir conocimientos, sino a formar sujetos críticos capaces de “leer el mundo” y actuar sobre él. Para Freire, la alfabetización iba mucho más allá de aprender a leer palabras: implicaba comprender la realidad social y transformarla.

El libro resalta cómo esta idea freireana ha inspirado la construcción de un paradigma de investigación que rompe las fronteras tradicionales de la academia. A diferencia de la ciencia convencional —muchas veces centrada en la neutralidad y la objetividad abstracta—, la investigación transdisciplinaria integra saberes académicos, comunitarios, tradicionales y populares, reconociendo la diversidad epistémica como una riqueza.

Principios freireanos aplicados a la investigación

La obra sistematiza los principios centrales del pensamiento de Freire y los vincula con la investigación contemporánea. Entre los más destacados se encuentran:

  1. Liberación

    • La educación y la investigación son actos políticos. El conocimiento no es neutro: puede perpetuar opresiones o contribuir a la liberación de los pueblos.

    • La praxis investigativa debe orientarse a cuestionar estructuras injustas y a generar alternativas emancipadoras (Freire, 2005).

  2. Diálogo

    • El diálogo auténtico es la base de todo proceso educativo e investigativo. No se trata de imponer verdades, sino de construirlas colectivamente.

    • En la investigación transdisciplinaria, el diálogo entre científicos, comunidades locales y movimientos sociales permite articular conocimientos diversos (Merçon, Ayala-Orozco & Rosell, 2018).

  3. Problematización

    • Freire proponía “problematizar” la realidad: verla como un proceso dinámico y cambiante, capaz de ser transformado.

    • Este enfoque rompe con visiones estáticas del conocimiento y abre el camino a metodologías participativas e innovadoras.

  4. Situacionalidad

    • Todo conocimiento está anclado en un contexto histórico, social y cultural.

    • Reconocer la situacionalidad significa entender que no existen soluciones universales, sino respuestas contextualizadas.

  5. Curiosidad crítica

    • Freire distinguía entre curiosidad cotidiana, estética y epistemológica (Freire, 1995).

    • La curiosidad crítica es el motor de la investigación transformadora, ya que impulsa a preguntar no solo “qué” ocurre, sino “por qué” y “cómo”.

  6. Esperanza activa

    • Para Freire, la esperanza es una necesidad ontológica: mueve a los seres humanos a buscar un mundo mejor (Freire, 1993).

    • La investigación transdisciplinaria se alimenta de esta esperanza crítica, orientada a construir futuros posibles.

La transdisciplinariedad como horizonte científico

Uno de los aportes más relevantes del libro es mostrar que ninguna disciplina aislada puede enfrentar por sí sola los problemas actuales. La transdisciplinariedad no solo implica colaboración entre áreas académicas, sino también la apertura hacia saberes no científicos.

Esto supone un cambio radical en la manera de concebir la ciencia:

  • La investigación se convierte en un espacio de encuentro entre universidades, comunidades rurales, pueblos originarios, movimientos sociales y organizaciones civiles.

  • El conocimiento se construye de manera dialógica y participativa, reconociendo el valor de las experiencias locales y colectivas.

  • Se apuesta por una ciencia con incidencia social y ambiental, vinculada directamente con la justicia epistémica, social y ecológica.

Aportes metodológicos inspirados en Freire

El libro no se limita a la teoría, sino que recopila experiencias concretas que muestran cómo aplicar los principios freireanos en la práctica investigativa:

  • Investigación-acción participativa (IAP): Surge en América Latina bajo la influencia de Freire y Orlando Fals Borda. Combina la reflexión crítica con la acción colectiva, orientada a resolver problemas locales (Fals Borda, 2001).

  • Sistematización de experiencias: Propuesta por Oscar Jara Holliday, busca recuperar aprendizajes de las prácticas sociales y convertirlos en conocimiento útil para la transformación (Jara Holliday, 2018).

  • Teatro del oprimido: Inspirado en Augusto Boal, se utiliza como herramienta pedagógica e investigativa para visibilizar conflictos sociales y generar procesos de emancipación.

  • Imágenes generadoras: Método visual que, siguiendo el enfoque de Freire, ayuda a problematizar la realidad a partir de representaciones artísticas y fotográficas, facilitando el diálogo entre diferentes actores.

Estos métodos tienen en común su flexibilidad, su anclaje en contextos concretos y su orientación a la transformación social.

Retos y desafíos de la investigación transdisciplinaria

Aunque prometedora, la transdisciplinariedad enfrenta retos importantes:

  • Relaciones de poder: Es necesario cuestionar las jerarquías epistémicas que privilegian el conocimiento académico sobre los saberes comunitarios (Rosendahl et al., 2015).

  • Reconocimiento institucional: Las universidades y sistemas de financiamiento suelen valorar más los indicadores cuantitativos que los procesos de transformación social.

  • Formación insuficiente: Pocas instituciones de educación superior enseñan metodologías inter- y transdisciplinarias; se aprende principalmente en la práctica (Fam, Neuhauser & Gibbs, 2018).

  • Tensión entre teoría y acción: La investigación transformadora exige equilibrar el análisis crítico con la acción concreta, lo cual no siempre es fácil.

Freire en el siglo XXI: vigencia y proyección

Lejos de ser un pensador del pasado, Paulo Freire sigue siendo una brújula para enfrentar los desafíos contemporáneos. Su visión inspira no solo a la educación popular, sino también a nuevas formas de investigación comprometida con la vida y la dignidad humana.

El libro demuestra que aplicar los principios freireanos a la ciencia actual es un acto de resistencia frente a la tecnocracia, el productivismo académico y la exclusión epistémica. Significa apostar por una ciencia solidaria, inclusiva y transformadora, capaz de articular justicia social y sustentabilidad.

Conclusión

La obra Aprendiendo de Paulo Freire para la investigación transdisciplinaria constituye una invitación a repensar el papel de la ciencia en nuestras sociedades. Inspirados en la pedagogía crítica, los investigadores reunidos en este volumen muestran que la educación y la investigación no son procesos neutros, sino profundamente políticos.

Al recuperar los principios de liberación, diálogo, problematización, situacionalidad, curiosidad crítica y esperanza, se abre un horizonte para construir nuevos modos de conocer que respondan a los problemas de nuestro tiempo.

En un mundo atravesado por crisis múltiples, Freire nos recuerda que investigar no es solo describir la realidad, sino comprometerse con su transformación. Como señala el libro, la transdisciplinariedad no es una moda académica, sino una necesidad histórica para construir sociedades más justas, pacíficas y sustentables.

📚 Referencias en formato APA 7

  • Fals Borda, O. (2001). Una sociología sentipensante para América Latina. Siglo del Hombre Editores.

  • Freire, P. (1993). Pedagogía de la esperanza. Siglo XXI Editores.

  • Freire, P. (1995). Cartas a quien pretende enseñar. Siglo XXI Editores.

  • Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido (30.ª ed.). Siglo XXI Editores.

  • Jara Holliday, O. (2018). La sistematización de experiencias: práctica y teoría para otros mundos posibles. Centro Internacional de Educación y Desarrollo Humano.

  • Merçon, J., Ayala-Orozco, B., & Rosell, J. (2018). Construyendo lo común: experiencias de investigación transdisciplinaria. Universidad Veracruzana.

  • Rosendahl, J., Zanella, M. A., Rist, S., & Weigelt, J. (2015). Scientists’ situated knowledge: Strong objectivity in transdisciplinarity. Futures, 65, 17–27.

  • Vilsmaier, U., Hensler, L., Merçon, J., & Faschingeder, G. (Eds.). (2024). Aprendiendo de Paulo Freire para la investigación transdisciplinaria. Principios, métodos y experiencias. Fondo de Cultura Económica; Conahcyt.